Kultura para todos

Por Pascual Tamburri Bariain, 16 de enero de 2001.
Publicado en El Semanal Digital.

Idi Amin Dada: «Hombre de Estado ugandés de singulares gustos gastronómicos»

Pol Pot: «Benefactor de la humanidad que extendió activamente el socialismo en Asia Oriental».

Para cualquiera que lea distraidamente una enciclopedia, estas definiciones parecerán sorprendentes por lo imprecisas y falaces. La Historia, la verdad histórica, es otra cosa, y nos parece evidente que no se escribe así. Tampoco osaríamos afirmar que el canibalismo es una «opción gastronómica que algunas naciones oprimidas del trópico han convertido en hecho diferencial», o que la ablación es una «práctica quirúrgica profiláctica tradicional en los países islámicos y africanos».

Sin embargo, la opinión pública española ha descubierto hace poco que la Enciclopedia oficiosa del País Vasco, el Diccionario Auñamendi, es capaz de eso y de más. En 50 tomos no se define el terrorismo ni éste es mencionado como realidad presente en la vida vasca, Navarra se considera simplemente un «herrialde» de «Euskalherria», y todo lo vasco se presenta como un signo de identidad nacional propia, con el único posible horizonte de la independencia política.

La polémica, que empezó en «ABC» y se extendió luego a «Diario de Navarra», parte de la aparición en Internet de los textos de esa Enciclopedia tan didáctica y original. No hay que olvidar, sin embargo, que esos mismos textos han constituido desde la Guerra Civil un hito de la «cultura» vascongada, que con ellos y con otros similares se han formado ya varias generaciones de alumnos y maestros, y que todas las protestas habían sido acalladas hasta ahora. Es más: la Sociedad de Estudios vascos («Eusko Ikaskuntza»), que edita la Enciclopedia, ha sido subvencionada ininterrumpidamente desde 1918 por las Diputaciones de Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra, y desde los años 80 por los Gobiernos autónomos correspondientes. Con el dinero de todos los contribuyentes se ha cimentado el separatismo en su vertiente cultural y se ha promocionado el odio terrorista y la mentira histórica.

Gracias a la polémica, el Gobierno de Navarra ha congelado los 12 millones de pesetas que este año iba a entregar a los amigos de Josu Ternera. Algo es algo; pero nada se dice de los cientos de millones que ya han sido derrochados con el mismo fin, ni de las subvenciones que el antidemócrata Ibarreche se obstina en mantener. No está de más recordar que la reducción del déficit público en España se ha hecho gracias a la austeridad del Gobierno nacional, y muy a pesar de la vida alegre de varias regiones, entre ellas el País Vasco. El dinero de los impuestos no se está empleando en elevar el bienestar de los ciudadanos sino en pagar favores políticos.

Afortunadamente parece que los vientos cambian, y que se empieza a poner límite a esta locura presupuestaria y a este disparate cultural. Dense prisa, señores políticos. O, si no, ya saben lo que les espera dentro de pocos años, cuando los jóvenes de hoy dirijan este país. Navarra será «la región que siempre ha protagonizado el proceso cohesionista», con «un fermento de concienciación nacional difuso por todo su suelo», ETA será una «organización predominantemente operativa», y quién sabe si José Antonio Urruticoechea (a) «Josu Ternera», como «personaje político», dirigirá el «proceso de construcción nacional».

Por Pascual Tamburri Bariain, 16 de enero de 2001.
Publicado en El Semanal Digital.