La gran oportunidad para la paz

Por Pascual Tamburri Bariain, 12 de diciembre de 2001.
Publicado en El Semanal Digital.

El llamado «proceso Batasuna» ha fracasado. El nacionalismo vasco intentaba, con él, crear un nuevo polo político a favor del terrorismo y de la independencia. Un «polo» de izquierdas, complementario al nacionalismo conservador de PNV y EA. El fracaso es especialmente evidente en Navarra. Ha bastado un inicio de reacción defensiva en la sociedad para que el nacionalismo esté abocado a la extinción en aquella provincia. Como dice la dirección batasuna, «si tenemos en frente al búnker no es por la lucha armada o la kale borroka, sino por las ideas y el proyecto que defendemos. El eje de enfrentamiento está en las ideas, no en las formas de lucha». No es sólo el mundo de Eta el que se beneficiaba antes del miedo y corre ahora el riesgo de desaparecer: es todo el nacionalismo, tan ajeno a la vida real de Navarra, tan ignorante de las verdaderas líneas de fuerza de la sociedad navarra.

El nacionalismo, para seguir existiendo, no puede perder por entero Navarra. Sin Navarra, la «construcción nacional», además imposible, sería grotesca. Los navarros, con su reacción, están desarmando a los aliados sociales de Eta, que en su desesperación pueden cometer cualquier desatino o intentar cualquier arriesgado movimiento político.

Ante las próximas elecciones se prevén nuevos movimientos estratégicos del mundo de Eta. Tal vez haya una nueva tregua trampa. Seguramente se formará una coalición de todo o casi todo el nacionalismo, incluyendo los partidos que gobiernan en Vitoria junto a porciones apreciables de Batasuna (los seguidores de Aralar y el «moderado» Patxi Zabaleta) y tal vez del mismo PSN-PSOE (pues, en efecto, nadie sabe qué tienen de socialista el diputado nacionalista Úriz y sus acólitos; como Odón Elorza en San Sebastián).

Una «gran coalición antiespañolista» se vislumbra en el horizonte, no sólo en Navarra. Los «moderados» para mantener su presencia social, los «radicales» para avanzar hacia la independencia, y algunos socialistas para arrimar el ascua del poder a su sardina, están dispuestos a todo contra el PP en el País Vasco y contra UPN en Navarra. Tienen miedo del pueblo y de la democracia.

Sin embargo, la paz está cerca: si desde el poder se consigue marginar socialmente a todo el nacionalismo, no sólo al radical por violento sino a todo él por independentista y legitimador de la violencia, la paz estará lograda. La paz no vendrá con el fin de Eta, sino con el fin del nacionalismo, y en ese sentido Navarra es el laboratorio posible de un experimento crucial.

Atención, Navarra: la partida seguirá jugándose allí, y más de una vez el pueblo ha sido más sabio y precavido que los políticos profesionales. El nacionalismo está acorralado y puede intentarlo todo.

Por Pascual Tamburri Bariain, 12 de diciembre de 2001.
Publicado en El Semanal Digital.