Europa de las naciones, Europa de las regiones

Por Pascual Tamburri Bariain, 1 de marzo de 2002.
Publicado en El Semanal Digital.

Nadie puede negar el patriotismo de Manuel Fraga Iribarne. Aunque su trayectoria política presente luces y sombras, ciertamente el Presidente de la Junta pasará a la historia como un hombre de Estado activo en dos siglos de vida española. Tal vez el país haya perdido mucho al no tenerlo como Presidente del Gobierno, pero, en principio, él no va a ser candidato a la sucesión de José María Aznar.

Relegado a la vida política regional, Fraga ha gobernado Galicia con eficacia durante bastantes años. Aunque muchos lo creyeron imposible, ha demostrado ser un autonomista consecuente, y ha empleado con tino las posibilidades del Estado de las Autonomías para bien de su región.

Sin embargo, el poder regional y los indudables éxitos en ese ámbito han hecho navegar a don Manuel en turbias aguas del regionalismo, entreverado de nacionalismo. Y es que en España, no sólo en Galicia, históricamente el regionalismo ha sido antesala de la reivindicación nacionalista, y ésta, en definitiva, ha hecho bandera de la independencia y de la destrucción de la unidad nacional española.

España es plural, ciertamente. No lo es porque lo digan los nacionalistas, ni porque así lo recoja la Constitución. España es desde siempre un conjunto casi infinito de matices, sobre el fondo de una sorprendente, vital y radical unidad. Es importante preservar los matices regionales, las diferencias sutiles, la riqueza de modos de ser. Pero es más importante, sin duda, no poner en riesgo la unidad, y no hacer concesiones innecesarias a los enemigos de ésta.

Europa, como entramado humano, histórico y cultural, es un conjunto de naciones con un pasado común, un difícil presente común y, si ha de sobrevivir, un futuro común. Europa, además, como solución institucional, es una Unión de Estados. Las viejas naciones conforman la Europa histórica y su identidad. Los viejos Estados definen la Europa política y su vitalidad.

¿Y las regiones? Las regiones son parte de Europa. Como lo son las comarcas, los valles, las ciudades, los pueblos, los barrios, las familias y los individuos. Cada una de nuestras células es Europa, en la medida en que somos españoles y europeos. No por eso se le ha ocurrido a nadie propugnar una «Europa de las células», con derecho a la representación directa en el Consejo de la Unión.

La llamada «Europa de las regiones» es un caballo de Troya nacionalista, tendente a aprovechar el impulso integrador europeo con el propósito de destruir la unidad de algunas venerables naciones-estado. ¿Cree el nacionalismo vasco, por ejemplo, en esa «Europa de las regiones»? Ciertamente, no. Se ampara en ella como recurso demagógico, pero no oculta su propósito de construir un nuevo estado, «nacional» – con una nación inventada anteayer -, miembro de la UE si es posible. ¿Dejaría ese nuevo estado que Álava, a su vez, como región de Europa, defendiese sola sus intereses en Bruselas? Seguramente no.

Sucede que la buena fe abunda y sobreabunda donde menos conviene. Hay gentes dentro del Partido Popular que realmente han creído en la «Europa de las regiones». Por convicción o por interés, Manuel Fraga no está solo; aunque peor es la situación, en ese sentido, dentro del PSOE, que de español tiene cada vez menos.

Hay soluciones más directas, más eficaces y menos arriesgadas, que no pasan ni por el engaño regionalista ni por las propuestas de don Manuel. Puesto que las regiones españolas tienen competencias en temas que se deciden en Bruselas, hay que buscar mecanismos para que los representantes nacionales, de rango ministerial, recojan el sentir y los intereses de las Comunidades afectadas en cada proceso negociador.

Con buena voluntad, es fácil. No se olvide que la región española (y europea) con mayor autonomía es Navarra, que en ningún momento ha mostrado incomodidad alguna por ser representada, previo diálogo y negociación si procede, por el Gobierno de España.

Por Pascual Tamburri Bariain, 1 de marzo de 2002.
Publicado en El Semanal Digital.