Mondragón: un secreto a voces en el país de los sordos

Por Pascual Tamburri Bariain, 30 de mayo de 2002.
Publicado en El Semanal Digital.

Ignacio María Mallagaray Cortázar, Director de Auditoría Interna de la Caja Laboral Popular, ha sido detenido por colaborar con Eta. Encargado habitualmente de facilitar los datos que la autoridad judicial requería en sus investigaciones antiterroristas, procuraba hacer inútiles éstas, desviando pistas, avisando a los sospechosos y ocultando el rastro del dinero negro de Eta y su mundo. Es posible incluso que facilitase información a los terroristas sobre posibles objetivos.

Esto podría haber pasado en cualquier entidad financiera, y una detención, aunque sea de este calibre, no convierte a la Caja Laboral en una organización terrorista. mañana pueden descubrirse casos similares en otros bancos vascos, e incluso no vascos.

Algo más sospechoso es que, habiendo sido el detenido concejal de Herri Batasuna, y conociéndose su radicalismo abertzale, una Caja de semejante envergadura no procurarse apartarle discretamente de la información sensible, o cuando menos no tratase de salvar su imagen corporativa. Y más sospechas se despertarán forzosamente si el juez Garzón sigue hurgando en el fabuloso entorno de la Corporación Mondragón, la mayor cooperativa de España en número de socios y en facturación.

Mondragón es un pequeño mundo nacionalista. Un mundo donde reina el euskera, donde de todos los socios vascos se supone una cierta proximidad al nacionalismo, donde, en suma, se puede vivir enteramente como si Euskadi fuese independiente. Mondragón es un experimento singular de cooperativa con variadísimas actividades comerciales, industriales y financieras, sin conflictividad laboral, con reparto de beneficios a todos los trabajadores y con entrega sistemática de parte de esos beneficios a obras de interés social (cuáles sean éstas puede interesar a Garzón).

Mondragón dispone incluso de una Universidad (monolingüe naturalmente) y está presente en todos los sectores de la vida vasca, ofreciendo a todos los vascos y a muchos maketos un anticipo de las delicias que nos esperan si Ibarretxe triunfa en su empresa de convocar su consulta-o-lo-que-sea sobre la autodeterminación.

¿Ha reencontrado el Aitor vasco el Paraíso perdido? Parece que no. Aparte de lo que vayan descubriendo las autoridades sobre la connivencia entre Mondragón (Eroski, Fagor, Caja Laboral) y Eta – una vez más es difícil creer que haya fronteras dentro del nacionalismo -, no es oro todo lo que reluce. Por ejemplo ¿por qué no hay problemas laborales en Mondragón? Porque se procura que la mayor parte de los trabajadores no sean asalariados, sino socios cooperativistas. En términos económicos es casi lo mismo, porque la corporación redistribuye como dividendo de socio algo equivalente al coste de la Seguridad Social; pero la afiliación a ésta corre por cuenta de los trabajadores, que en un alto porcentaje son autónomos y que, en consecuencia, plantean muy pocos conflictos y escasísimas bajas.

De puertas afuera, Mondragón es un híbrido singular entre eficiencia capitalista y paternalismo clerical decimonónico. De puertas adentro, es a menudo una realidad opresiva para los que no comulgan con el Pensamiento Único Nacionalista. Un anuncio. O un anticipo. En todo caso, Mallagaray es sólo la punta del iceberg.

Colectivo de Vascos sin Libertad

Por Pascual Tamburri Bariain, 30 de mayo de 2002.
Publicado en El Semanal Digital.