Sadam y Mohamed VI amenazan a España

Por Pascual Tamburri Bariain, 8 de noviembre de 2002.
Publicado en El Semanal Digital.

El pasado viernes, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad una resolución para lograr el desarme total de Irak. El ultimátum lanzado por Naciones Unidas da al régimen de Bagdad una «última oportunidad para eliminar las armas de destrucción masiva». De lo contrario, tendrá que afrontar una guerra. La resolución de Naciones Unidas concede una semana a Sadam Hussein para aceptar los dictados de la ONU y un mes para hacer públicos sus programas nucleares, químicos y bacteriológicos. En un mes y medio, los inspectores de la ONU deberían poder acceder a todas las instalaciones militares iraquíes.

El texto del acuerdo es fruto de una negociación entre Estados Unidos y Francia. Jacques Chirac ha evitado que el incumplimiento de la resolución por parte de Irak permita automáticamente a George W. Bush iniciar una guerra. Rusia y China, centradas en sus propios problemas y necesitadas del apoyo estadounidense, han apoyado la resolución.

Desde el punto de vista occidental, Sadam Hussein tiene una última oportunidad de paz. Si no cumple las condiciones establecidas, Estados Unidos obtendrá de la ONU la autorización para emprender la invasión, que aún no ha conseguido. Sería necesario un nuevo pronunciamiento del Consejo de Seguridad antes de decidir un ataque.

¿Es la guerra? Es pronto para decirlo, pero puede ser la guerra si Irak no acepta las condiciones. Tales condiciones, realmente, mediatizan la soberanía iraquí y condenan a aquel pueblo a un status de paria internacional. Posición tal vez merecida considerando el pasado de Sadam Hussein y de su régimen. Difícil de aceptar si se considera la desigualdad de trato respecto a un Estado como Israel, al que la ONU considera racista y terrorista, violador de acuerdos internacionales, pero que nadie piensa invadir.

En cualquier caso, la guerra afectará a España. Guste o no guste, España es hoy un aliado de Estados Unidos y está implicada en la guerra. Nuestras Fuerzas Armadas pueden ser empleadas en el frente. Nuestro territorio y nuestros medios logísticos serán sin duda empleados.

Y Sadam Hussein lo sabe. Con motivo del primer viernes de Ramadán, el dictador iraquí ha escrito a varios Jefes de Estado árabes y musulmanes invocando la unidad frente a los enemigos comunes. Uno de los destinatarios de esta misiva ha sido el rey de Marruecos. España no sólo tendría que luchar en Irak. En caso de conflicto el país debe recordar su propia posición y sus intereses estratégicos inmediatos, su vieja renovada enemistad en Marruecos, y su turbulenta población inmigrante. Realmente, lo que se decida en Bagdad nos afectará muy directamente.

Por Pascual Tamburri Bariain, 8 de noviembre de 2002.
Publicado en El Semanal Digital.