No basta una Ley

Por Pascual Tamburri Bariain, 13 de noviembre de 2002.
Publicado en El Semanal Digital.

Batasuna ha superado con nota la prueba de fuego de la ilegalidad. Entendámonos, no se trata de aplaudir las iniciativas o el coraje de los etarras, sino de constatar un hecho cierto: la ilegalización de Batasuna no ha hecho desaparecer sus apoyos políticos, sino que los ha reforzado. Batasuna-Eta, se presente como se presente, encauza una parte importante de la sociedad vasca y navarra, y no basta una Ley, por buena que sea, para cambiar esa realidad.

Si la Ley hubiese pretendido acabar con Batasuna, la Ley habría fracasado. En realidad se trataba, mucho más modestamente, de evitar que los enemigos armados de la convivencia nacional se beneficiasen de las instituciones para su organización y financiación. Algo de eso sí se está logrando.

Y algo más, que se sabe pero que no todos se atreven a decir. La Ley de Partidos ha sacado al PNV de su cómoda posición. El PNV ha tenido que decantarse por el independentismo por el apoyo a Batasuna, no ha podido permanecer en apariencia neutral. El electorado nacionalista ha hecho causa común, y ha obligado a los dirigentes nacionalistas a hacer lo que durante décadas han evitado cuidadosamente: ya no ha ambigüedades, ya no hay términos medios, sólo hay un frente cerrado separatista y otro antiseparatista. Aunque no todos sepan aún dónde situarse o cuándo cambiar de bando.

Probablemente tenía razón Javier Arzallus al decir que la Ley ha beneficiado a Batasuna en su intención de voto. Era previsible. Pero ha restado a Eta flexibilidad operativa, que no es poco, y ha privado al nacionalismo en su conjunto de la duplicidad que tantos éxitos le ha reportado durante la transición democrática. Lo que es mucho.

Si se tratase de acabar de verdad, en esta generación, con todo el mundo de Batasuna, el camino no sería esta Ley, o no sería sólo esta Ley. Un movimiento totalitario no puede combatirse sólo con opiniones eruditas, con tertulias radiofónicas, con actitudes pasivas o con respeto a la pluralidad ideológica. Si un grupo totalitario tiene cierto éxito es, sin duda, porque ofrece a una parte del pueblo soluciones que nadie más ofrece.

Un movimiento como Eta no es sólo una banda armada o un partido, y no puede combatirse fingiendo que lo es. Batasuna supone todo un sector social movilizado y encuadrado en torno a un proyecto. De nada sirve demostrar la falsedad de ese proyecto o suprimir los medios legales de acción del movimiento. Batasuna es un pez que nada en el agua de nuestras propias contradicciones como nación y como Estado. Sólo resolviéndolas terminará el terror, terminará el dolor y terminará el nacionalismo vasco. Hay que ofrecer al pueblo asco algo mejor y más atractivo que un simple antinacionalismo.

Por Pascual Tamburri Bariain, 13 de noviembre de 2002.
Publicado en El Semanal Digital.