Todos los españoles son iguales, pero unos más iguales que otros

Por Pascual Tamburri Bariain, 10 de diciembre de 2002.
Publicado en El Semanal Digital.

El gobierno nacionalista vasco y las haciendas forales de la Comunidad Autónoma del País Vasco han concedido para 2003 2.623,4 millones de euros de beneficios fiscales. Las empresas radicadas en las tres provincias vascas y las que se trasladen allí serán agraciadas con esta singular lotería, equivalente al 26,1% de la recaudación tributaria vasca. Como es bien sabido, las provincias vascas y Navarra gozan de un régimen fiscal excepcional, establecido por pacto bilateral y fundamentado en la nebulosa política de los llamados «derechos históricos».

La recaudación tributaria vasca ascenderá en 2003 a 7.419,5 millones de euros. Ibarretxe controla ocho conceptos impositivos: el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF), el Impuesto sobre el Patrimonio, el Impuesto de Sociedades, el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones el IVA, el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y el Impuesto sobre Primas de Seguros.

Con estos impuestos, el País Vasco cubre sus gastos municipales, provinciales y autonómicos, entregando a la Hacienda nacional sólo un remanente, pactado periódicamente, que no llega a cubrir el importe real de los servicios prestados por el Estado a aquella región. Salvando las distancias políticas, el caso de Navarra es similar.

El simple hecho de que exista esta disparidad de trato en España es ya escandaloso para muchos. Los empresarios que invierten al norte del Ebro se benefician de un 20% de impago fiscal por la contratación laboral indefinida o por realizar inversiones. Un vasco, por serlo, paga menos impuestos que un riojano o que un cántabro, beneficiándose además de más servicios. Y una empresa castellana que decida «cruzar el río», simplemente trasladando su sede, obtiene un beneficio sustancial. Es el caso reciente de Fontaneda.

Si la cosa quedase aquí, la situación sería tolerable y subsanable. Está, por ejemplo, en discusión el convenio entre Navarra y el Estado, donde poco a poco se van limando las aristas más afiladas de un régimen fiscal ajeno a la Europa del siglo XXI. Es injusto que los españoles tengan privilegios fiscales regionales, pero es un problema conocido de soluciones conocidas, con tacto y sentido común.

Donde la cosa es disparatada es en el País Vasco. Porque allí, además de darse el problema, está siendo utilizado como argumento político y como instrumento de chantaje para la campaña independentista. Tal vez llegue el día en que los empresarios y trabajadores españoles de las restantes regiones se cansen de esta competencia desleal. Mientras tanto, debe ser denunciada y conocida por todos, para que nadie se llame a engaño.

Por Pascual Tamburri Bariain, 10 de diciembre de 2002.
Publicado en El Semanal Digital.