Verdaderos y falsos europeísmos

Por Pascual Tamburri Bariain, 10 de febrero de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.

El veto de Francia, Bélgica y Alemania a la petición turca de ayuda frente a la posible amenaza iraquí plantea una crisis sin precedentes. La negativa de esos tres países ha obligado a abrir consultas en la OTAN, conforme al artículo IV del Tratado de Washington por el que se fundó la alianza militar. El eje franco-alemán, a modo de desafío a Estados Unidos, niega así que la amenaza bélica sea “grave y urgente”.

No sólo se alegran de esta situación los amigos de Sadam Hussein, o los izquierdistas residuales, o los herederos del marxismo. También hay europeos conservadores, patriotas, liberales o populistas que creen que Chirac y Schröder están ahora en disposición de cimentar una verdadera política exterior y de seguridad europea, al margen de la norteamericana.

Sucede sin embargo que Europa no puede, de ninguna manera, impedir la guerra. Puede modificar los elementos de esa guerra, pero que haya guerra sólo depende de quienes van a participar en ella: George Bush, cuya decisión parece tomada, y el dictador iraquí, en quien residen las últimas esperanzas de paz. Conociendo el terreno, tiene razón el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que cifra en “muy bajas” las posibilidades de que los Estados Unidos no invadan Irak.

Washington está en condiciones de atacar sin ayuda de ningún otro país, ni de la OTAN, y sin aval de la ONU. Sólo avances constatados de los inspectores, con la colaboración del régimen iraquí, y tal vez el aval pontificio del cardenal Roger Etchegaray, pueden impedir la guerra.

Estados Unidos es un imperio mundial con un poder sin parangón. Europa, mientras tanto, debate apasionadamente cuotas de producción de mantequilla y subvenciones a los electores de tal o cual político provinciano. Europa carece de voluntad de independencia, y de medios concretos para garantizar ahora mismo esa independencia – ejércitos, autonomía económica, decisión política.

Europa, y concretamente la UE y los aliados europeos de la OTAN, ya demostró su incapacidad para tomar decisiones autónomas cuando, ante la crisis kosovar, tuvieron que ser los Estados Unidos quienes intervinieron en los Balcanes. El europeísmo retórico y electoral he de recordar aquel precedente.

Y ha de recordar la historia más inmediata: si Europa carece de una defensa, de una diplomacia y de un proyecto mundial es precisamente porque no se construyeron en años pasados. Y fueron precisamente Francia, y en menor medida Alemania, quienes causaron esa carencia. Oponerse ahora a la actuación imperial de Bus en nombre del europeíso es hipócrita.

En esta situación, Europa y sus Estados-nación deben buscar desde el realismo males menores. Ya que de ellos no depende que haya o no guerra, han de defender en la guerra sus intereses. Y sobre todo de los intereses profundos de una Europa unida e independiente, que los gestos como el de Chirac y Schröder no contribuyen a construir.

Por Pascual Tamburri Bariain, 10 de febrero de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.