La verdadera guerra (para Francia) ya ha comenzado

Por Pascual Tamburri Bariain, 20 de febrero de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.

Jacques Chirac no desea una guerra con Irak. Ha hecho todo lo posible por evitar que la ONU, la OTAN y la UE apoyen la postura de George Bush. Bien es cierto que la prepotencia imperial de éste no ha ayudado a obtener consensos, pero no hay que olvidar que, en principio, Irak ha violado la legalidad internacional y Estados Unidos la defiende, además de defender sus intereses y los de algunos de sus aliados. El acuerdo de la UE viene a dar la razón a Aznar y a quitársela a Jacques Chirac.

La posición de Francia no es fácil. La verdad es que la Francia de Chirac tiene en todos aquellos foros interestatales un peso muy superior a la importancia real del país y de sus políticos. Francia recuerda aún su propia “grandeur” nacional, de tintes monárquicos, napoleónicos y gaullistas. Un pasado sin duda respetable y hasta glorioso, pero bastante lejano de la realidad actual.

Como cualquier país europeo, Francia no tiene ni las dimensiones, ni los medios ni la voluntad de constituirse en alternativa a la hegemonía mundial norteamericana. París posee, sólo, una inexpresable nostalgia de tiempos pasados, y trata de manipular las instituciones internacionales en las que participa. No tanto para corregir los evidentes errores e injusticias del modelo mundial unipolar, cuanto para conservar una “esfera propia” de actuación exterior.

Francia, en suma, actúa exactamente como reprocha que actúan los Estados Unidos: se sirve de sus socios y aliados para obtener ventajas nacionales. Con dos diferencias importantes: que Estados Unidos sí tiene la voluntad y la capacidad de ser imperio, y que Francia tiene el compromiso y la posibilidad de hacer de Europa una alternativa a ese imperio.

Francia está en guerra con Estados Unidos, y no lo disimula: la “esfera privativa” de Francia en el África negra ha asistido desde 1990 a una serie de guerras entre los títeres de París y los de Washington. Del Congo a Costa de Marfil pasando por los Grandes Lagos y por Gabón, son ya incontables las matanzas entre profranceses y los proamericanos. Guerras civiles y golpes de estado para sustituir dictadores, para controlar recursos y para afirmar hegemonías. Guerras coloniales y trasnochadas miopías decimonónicas.

Pero Francia desarrolla esta estrategia a costa de Europa. El europeísmo de algunos franceses y alemanes es así: preponderancia comercial y política de Alemania en el Este europeo, contrapesado por la francofonía y el poderío africano y nuclear de París. Para los demás, migajas. Para España, un rol subordinado. Y Europa, así, sería sólo una palabra; curiosamente, Francia está haciendo todo lo posible para que Estados Unidos no tenga un contrapeso real durante el siglo XXI.

Por Pascual Tamburri Bariain, 20 de febrero de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.