País Vasco: rumbo a la ruptura.

Por Pascual Tamburri Bariain, 21 de junio de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.

La gran incógnita de Arzallus es saber cómo reaccionarán el Gobierno y la Fiscalía ante sus siguientes delitos. Porque ya se van dando cuenta de que en la Moncloa no viven ni Adolfo Suárez ni Felipe González.

El fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, ha ordenado la presentación ante la Sala de lo Civil y lo Penal del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco una querella criminal contra Juan María Atucha, presidente del Parlamento de Vitoria. Es la primera consecuencia penal de la aplicación del «Plan Ibarreche», en su vertiente -nunca negada- de solidaridad entre todos los nacionalistas. Es decir, de apoyo por parte de los «moderados» a los abiertamente asesinos.

El teniente fiscal acusa a Atucha de un delito de desobediencia por negarse, mediante una maniobra que califica de «subterfugio», a cumplir las órdenes del Tribunal Supremo. El representante del PNV ha tratado hasta ahora de mantener la presencia la cámara autonómica vasca del grupo Socialistas Abertzales (SA), sucesor de Batasuna e integrante de Eta.

Y el delito no implica sólo al presidente. Por el momento, Juan María Atutxa (PNV), Gorka Knörr (EA) y Kontxi Bilbao (IU) , como representantes del tripartito nacionalista y comunista en la Mesa del parlamento, son quienes están en el punto de mira de la Fiscalía General del Estado. Su procesamiento por un delito tipificado supone -moralmente, si no jurídicamente- una deslegitimación absoluta de las instituciones autonómicas vascas. Empleadas éstas contra la legalidad democrática y contra el pueblo español, de cuya soberanía nacieron, tal vez haya llegado la hora de un cambio de rumbo.

Atutxa, Knörr y Bilbao cometieron un fraude de ley para eludir el mandato judicial. Según establece el artículo 410 del Código Penal, pueden ser condenados a multas y penas de inhabilitación de entre seis meses y dos años para cualquier empleo o cargo público. Pero el «Plan Ibarreche», que hasta prueba en contra es también el «Plan Otegui», contaba ya con esto. Los nacionalistas apuestan fuerte, como siempre han hecho, porque esperan encontrar reacciones débiles, tímidas y cobardes como las que tuvieron en la etapa de gobierno socialista. La gran incógnita de las gentes de Arzallus es saber cómo reaccionarán el Gobierno y la Fiscalía ante sus siguientes delitos. Porque ya se van dando cuenta de que en la Moncloa no viven ni Adolfo Suárez ni Felipe González.

Por Pascual Tamburri Bariain, 21 de junio de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.