El estado de la Nación, ocho años después

Por Pascual Tamburri Bariain, 27 de junio de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.

Aznar se retira con los deberes cumplidos. Si España no va bien lleva camino de poder ir bien, lo que es mucho considerando los tres siglos anteriores.

José María Aznar sube a la tribuna de oradores del Parlamento para participar en su último debate sobre el estado de la nación. Si no se alteran las previsiones políticas que él mismo ha establecido, en 2004 será su sucesor quien defienda la acción del Gobierno. Ese sucesor saldrá de unas elecciones qua ya se presienten, en las que José Luis Rodríguez Zapatero se enfrentará al nuevo líder del centro derecha español.

Muchas cosas han cambiado desde 1996. Aznar heredó una España endeudada, deficitaria, caracterizada por el paro incurable, por la amenaza nacionalista y el terrorismo en reorganización, por el descrédito internacional y por el desprestigio del régimen político, consecuencia de la corrupción socialista. Esa España, para bien o para mal, cuyo estado va a ser examinado por los diputados, ya no existe.

No todo han sido éxitos y luces durante el gobierno de Aznar, y tampoco en el año político que termina. El Partido Popular aún no ha cumplido con todo su programa electoral, implícito y explícito; muchos valores esenciales del PP esperan aún su desarrollo legislativo y administrativo en profundidad, y muchos aspectos descuidados durante décadas, desde las Fuerzas Armadas hasta la educación, requerirán en el futuro aún más atención. Los separatismos siguen planteando un desafío intolerable al Estado, por mucho que la firmeza de Aznar frente a ellos encuentre pocos precedentes cercanos.

Pero la gran oleada de cambios experimentados hasta 2003 ha sido positiva, como reconocen incluso altos representantes del PSOE. España es un país más rico, y esa riqueza ha llegado a más hogares. España es un país más eficiente, como prueba la confianza exterior en nuestra economía y la fortaleza de ésta. España es una potencia media en ascenso, como demuestra la consideración que merece la voz de nuestros representantes en los foros internacionales. Dirán algunos que se ha tratado de una coyuntura favorable; pero tales circunstancias favorables distan mucho de haberse dado en el último año, que sin embargo también ha sido satisfactoriamente aprovechado por el Gobierno.

Aznar se retira, salvo que circunstancias imprevisibles y excepcionales lo impidan. Y lo hará con los deberes cumplidos. Tal vez no sea exacta su frase más repetida; pero si España no va bien lleva camino de poder ir bien, lo que es mucho considerando los tres siglos anteriores.

Por Pascual Tamburri Bariain, 27 de junio de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.