Un futuro para Zapatero

Por Pascual Tamburri Bariain, 2 de julio de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.

El PSOE de Zapatero, aunque cómodo para el PP a corto plazo, no es bueno para la democracia, porque pone en riesgo los consensos básicos en los que se basa la convivencia.

Ni siquiera los lectores de «El País» discuten que José María Aznar ganó en toda la línea a José Luis Rodríguez Zapatero en el pasado debate sobre el estado de la nación. El líder de la oposición no mostró otras dotes personales que su buena voz y su correcta entonación -tal vez un poco forzada-. Políticamente, en el Congreso, no aportó nada nuevo y no consiguió ni un minuto de gloria. Aznar, en beneficio de su sucesor, puso sólidos cimientos a una victoria electoral popular en 2004.

Los analistas de Ferraz dan por hecha tal victoria. Los más optimistas piensan en una mínima victoria del PP o del PSOE, que podría dar lugar a un Gobierno Zapatero con apoyo de la extrema izquierda y de los separatistas. El alto precio de semejante hipótesis da por lo demás alas a los realistas, que ven en Zapatero un nuevo Joaquín Almunia: líder efímero abocado a la dimisión en marzo.

En las filas populares no se oculta la satisfacción, después de un curso político plagado de sinsabores. Sea quien sea el heredero de Aznar, tendrá una importante ventaja de partida. Sin embargo, tal alegría puede resultar miope.

Una esencia de la democracia es la alternancia. Antes o después, quien gobierna pasará a la oposición y la oposición pasará a gobernar. Entre otras ventajas, esta certeza sirve de estímulo a quien gobierna para hacerlo mejor en todos los sentidos. Y, por consiguiente, la función constitucional de la oposición no es desdeñable.

Una oposición totalmente descalificada para gobernar, mientras haya democracia, no es nunca una buena noticia. El PSOE de Zapatero, con sus veleidades comunistas y separatistas, aunque cómodo para el PP a corto plazo, no es bueno para la democracia, porque pone en riesgo los consensos básicos en los que se basa la convivencia.

El PSOE tiene aún mucho que ofrecer a España. Si Zapatero no puede o no quiere dar la talla, en las filas socialistas hay soluciones de recambio más que convenientes, desde La Mancha hasta Galicia, capaces de recuperar la credibilidad perdida. Y aunque eso sea incómodo a corto plazo para el PP, sería bueno para España, que es más importante que cualquiera de los dos partidos.

Por Pascual Tamburri Bariain, 2 de julio de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.