Los otros deberes de Rajoy

Por Pascual Tamburri Bariain, 2 de septiembre de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.

Rajoy tiene un aliado inesperado en los temas que menos domina. Mejor para su carrera política que el amparo de Aznar y el apoyo de Mayor y Rato es la incompetencia demostrada de sus rivales.

Se ha acusado a Mariano Rajoy de ser un buen conciliador de voluntades, pero de inhibirse además de grandes campos de decisiones gubernamentales. Los críticos de Rajoy, que pese a todo los hay, creen que el candidato electoral de la derecha española está peor preparado que Jaime Mayor Oreja para gestionar el problema nacionalista, y menos capacitado que Rodrigo Rato en los asuntos relacionados con la economía y con la Unión Europea.

El primer grupo de críticos puede dispersarse sin mayores comentarios. Rajoy ha sido Ministro del Interior en momentos muy difíciles, y sabe perfectamente que, aunque el síntoma es el nacionalismo, la enfermedad es el nacionalismo y el germen es una mala utilización del Estado autonómico. De Rajoy se podrán esperar muchos bienes o muchos males, pero es evidente que ningún candidato del PP, aunque quisiese, puede hipotecar la unidad nacional.

Más enjundia tienen las andanadas críticas que veladamente lanzan algunos medios que creyeron en las posibilidades inmediatas de Rodrigo Rato. Rajoy va a ser candidato del Partido Popular, y probablemente presidente del Gobierno, a partir de 2004, con una Unión Europea ampliada a 25 socios, que serán después 27 y probablemente 35 a medio plazo. España necesita tener una voz fuerte en Europa, porque allí se decide el futuro de nuestro pueblo. No sólo, desde luego, en términos económicos, sino también agrícolas, demográficos, ecológicos y posiblemente políticos y de seguridad. Rajoy debe ser un hombre para Europa y, en todo caso, un hombre consciente de lo que se decide en Bruselas.

La bisoñez de Rajoy es muy relativa. Relativa, es decir, a la vida interna de la Unión y especialmente a su gestión económica; pero como político es cualquier cosa menos novato. En consecuencia, tendrá que saber suplir sus posibles debilidades con la conservación de lo mejor de los equipos humanos existentes. La experiencia de rato no debe entenderse, así, como rival de la de Rajoy, sino como complemento natural de ésta. Y no sería descabellado pensar que el mismo Rato pueda gestionar dentro de un hipotético gabinete Rajoy el área económica y europea. En ella, de todos modos, hay suficientes técnicos y muy cualificados asesores, empezando por el mismo José María Aznar, que dejará la Moncloa tras tratar de obtener durante la presidencia italiana las mejores condiciones para España en la futura Constitución europea.

Aún tiene Rajoy un aliado mejor en los temas que menos domina. Mejor para su carrera política que el amparo de Aznar y el apoyo de Mayor y de Rato es la incompetencia demostrada de sus rivales. No es seguro que Zapatero llegue a marzo, pero si lo hace será una suerte para el gallego.

Por Pascual Tamburri Bariain, 2 de septiembre de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.