En los límites de la tolerancia

Por Pascual Tamburri Bariain, 10 de septiembre de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.

Desde la UCD en los 70, al PNV de los 80, incluyendo el pacto de Ajuria Enea, la estrategia contra Eta pasaba por establecer una frontera insalvable sólo entre terroristas y antiterroristas. Se admitía así la bondad de nacionalistas e independentistas de varios tipos, simplemente por ser aparentemente demócratas y no matar directamente a la gente.

El rumbo político emprendido por el PNV y EA, es decir, por el mal llamado nacionalismo moderado, ha demostrado que aquella estrategia fue un error. Un error que entregó el poder social en el País Vasco al nacionalismo en nombre de una paz que ha demostrado no querer. Como han dicho en muchos foros Jaime Mayor, Nicolás Redondo y el propio Mariano Rajoy, el enfrentamiento esencial no es contra terrorismo, sino contra la imposición nacionalista en todas sus formas -entre ellas el terrorismo.

Los enemigos de la convivencia pacífica y democrática en España no son sólo los etarras, sino los que hacen posible la existencia de Eta y la desean, armados de amosal, de batzokis o de decretos ley.

Para muchos, y sobre todo para el actual PSOE, políticamente es más fácil decir que sólo Eta es el problema. Sin embargo, es lógico y evidente lo contrario: si hay un problema, es el nacionalismo, causa y origen del terrorismo. Sin nacionalismo, no habría terrorismo. Sin el PNV, los concejales y los guardias civiles no morirían. Hay un problema político, cuya solución ha de ser contundente y nunca negociada. No hay margen para la negociación de un imposible ontológico.

Hay que agradecer a Ibarreche y Arzallus su sinceridad y su claridad política. Con ellos y con su plan, las instituciones del Estado de Derecho tienen un único camino, que es la vigencia de sus normas jurídicas y la preservación a cualquier precio, por los distintos caminos que la Constitución prevé, de la unidad y la libertad del pueblo español. Ángel Acebes ha sido particularmente explícito ante el último abrazo institucional entre todos los nacionalistas, etarras incluidos. Pero nadie puede ignorar que la opinión del actual presidente del Gobierno y la del próximo no va a ser otra.

Por Pascual Tamburri Bariain, 10 de septiembre de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.