Las obsesiones de Garzón desacreditan a España

Por Pascual Tamburri Bariain, 23 de septiembre de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.

Estados Unidos puede contar con todo el apoyo de España contra Al Qaeda y el terrorismo. Pero no para redorar el aura mediática de un juez desinformado y ya estrellado.

Ben Laden es un terrorista, qué duda cabe. Sus motivaciones, tanto las aparentes como las más profundas, son bien conocidas. Al Qaeda es una banda terrorista, y ha delinquido. Allí donde haya delinquido, debe ser perseguida por los órganos competentes del respectivo Estado soberano. Policialmente, porque de delincuentes terroristas se trata; militarmente, si se considera -como hizo George Bush- que se trata de actos de guerra; judicialmente, en cualquier caso.

La cooperación internacional contra el terrorismo es, por lo demás, un arma poderosa en manos de los Estados de Derecho. En ese sentido, es lógico el apoyo recíproco entre países amigos contra el crimen y muy en especial contra el terror, ya se trate de apoyo diplomático, policial, informativo o militar. Pero hay un límite insalvable, un doble límite que Baltasar Garzón no recuerda casi nunca: la irrenunciable soberanía de las naciones y la imprescindible dignidad de sus representantes.

José María Aznar representa a España, y significativamente ha querido iniciar su periplo americano con un acto contra el terrorismo. Aznar encarna hoy la voluntad política del pueblo español. Garzón, en cambio, muy a su pesar, no representa a nadie. Y nadie cree ya ni en su prudencia ni en su conocimiento del Derecho, lo que para un juez es grave.

La decisión oportunista de procesar en España no sólo a los miembros de Al Qaeda detenidos en nuestro territorio sino también a todos los responsables de los atentados de 2001 en Estados Unidos es un sin sentido jurídico. España no puede ni debe juzgar delitos cometidos por extranjeros en suelo extranjero, porque pone en riesgo su propia credibilidad, cuestiona por lógica simetría la vigencia de su propia soberanía y hace peligrar su prestigio exterior. Estados Unidos puede contar con todo el apoyo de España contra el terrorismo, pero no para redorar el aura mediática de un juez desinformado y ya estrellado en Argentina.

Por Pascual Tamburri Bariain, 23 de septiembre de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.