El fracaso de Cancún puede ser el triunfo de Europa

Por Pascual Tamburri Bariain, 24 de septiembre de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.

Si Europa abriese sus mercados agrícolas perdería para siempre su soberanía alimentaria. Gianni Alemanno, presidente del Consejo de Ministros del ramo, ha sido explícito en sus silencios y en sus sonrisas.

La última ronda de negociaciones agrícolas promovida por la Organización Mundial del Comercio ha fracasado en Cancún. Contritos y quejosos, ministros y embajadores del Norte y del Sur han vuelto a sus despachos sin la tarea hecha: no habrá una inmediata liberalización del comercio internacional de productos agrícolas.

Los ministros europeos menos hipócritas o menos expertos, o tal vez más conscientes de la importancia de las negociaciones para el futuro del Continente, han ocultado bastante mal su satisfacción. El ministro italiano de Agricultura, Gianni Alemanno, presidente de turno del Consejo de Ministros del ramo, ha sido bastante explícito en sus silencios y en sus sonrisas. Para Europa, en su conjunto y sin matices, el fin de la soberanía agrícola y la entrada masiva de productos de los países subdesarrollados y de Estados Unidos significaría una catástrofe social irreversible y sin precedentes en diez milenios.

Europa es hoy capaz de alimentarse a sí misma. Si se desease, Europa sería ampliamente excedentaria en todo lo necesario para la vida, y podría exportar alimentos y cultivos industriales. Lejos de ser una realidad natural, éste es el fruto de siglos de esfuerzo de generaciones, y es un fruto frágil y delicado. Ese desarrollo se ha hecho en buena medida ignorando las leyes del mercado, o al menos de un teórico mercado mundial: la agricultura europea es concreción de la cultura campesina europea y de la soberanía nacional y continental.

Si Europa abriese sus mercados a los países que desean ser exportadores Europa perdería para siempre sus agricultores y su soberanía alimentaria. A corto plazo resultaría agradable ver descender el precio de los alimentos -producidos por mano de obra muy barata, esclavos y culíes del tercer Mundo; pero a medio y largo plazo Europa habría perdido una de sus razones de ser. Bien está que oficialmente se lamente el fracaso de Cancún. Pero todos los campesinos europeos, desde los olivareros de Jaén hasta los pastores de renos de Laponia, tienen razones para estar contentos en este caso.

Por Pascual Tamburri Bariain, 24 de septiembre de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.