Toda Europa puede apagarse como Italia

Por Pascual Tamburri Bariain, 30 de septiembre de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.

Italia ha de ser una lección para España. La demagógica moratoria nuclear italiana, debida a los prejuicios de la izquierda, ha creado en ambos países las condiciones del caos.

El apagón eléctrico de la Italia peninsular y Sicilia ha conmovido las infraestructuras de nuestro aliado. Y también sus instituciones. Una compleja y mal explicada serie de coincidencias ha reducido drásticamente el suministro de energía. La sobrecarga sobre la escasa potencia generada localmente ha saturado la oferta, y el apagón se ha hecho total. La imprevisión de los políticos y su dilettantismo ha alargado innecesariamente la crisis.

Todo esto tiene explicaciones italianas, como italianas son las causas y las consecuencias del fenómeno. Italia está viviendo por encima de sus posibilidades energéticas, ya que consume mucha más electricidad y combustibles fósiles que hace una década, sin haber aumentado por otro lado el número y la calidad de las centrales de producción. Si a esto se une la incapacidad de algunos de sus gobernantes y el miedo escénico de otros a las decisiones enérgicas y resolutivas que el caso imponía, se dan los ingredientes para una situación muy difícil.

En España, y en algunos otros países europeos, hay confianza al respecto, y en ocasiones se mira con suficiencia al vecino, como si lo que ha pasado en Italia no pudiese repetirse en otras longitudes. Sin embargo, si ha sucedido en la quinta potencia mundial -y también, antes, en la primera- no está dicho que nadie sea inmune. Toda Europa comparte un mismo estilo de vida y un mismo modelo de desarrollo, basado en la suposición, esencialmente falsa, de que las materias primas y la energía serán siempre abundantes y baratas, y que el mercado logrará siempre que así sea. El consumo ha crecido sin tasa ni medida porque la población vive sin límites y sin conciencia del problema. Nadie se atreve a denunciar el sinsentido de consumir algo que no se produce; y tampoco abunda el coraje político que requieren estas situaciones excepcionales.

Italia ha de ser una lección para España. La demagógica moratoria nuclear italiana, fruto de la conjunción de evidentes intereses petroleros con los prejuicios de la izquierda y con la conveniencia de Francia y Alemania ha creado las condiciones del caos. Pero España, con su moratoria igualmente aplicada, con Lemóniz cerrado y costando cientos de miles de millones a los consumidores, está en el mismo peligroso camino. Aún es posible enmendarse.

Por Pascual Tamburri Bariain, 30 de septiembre de 2003.
Publicado en El Semanal Digital.