Hachís, un problema urgente

Por Pascual Tamburri Bariain, 24 de enero de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

El hachís es una droga que mata, que crea enfermedades físicas y psíquicas incurables y que tiene un coste económico y social enorme para el Estado y sobre todo para el pueblo español.

España es un país de contrastes. Contrastes regionales, como dicen los geógrafos. Pero, sobre todo, contrastes entre el “país real” y el “país legal”; se diga lo que se quiera, tan radicales y a veces absurdos en nuestro país como en Italia. Y con consecuencias gravísimas para el futuro de la nación, como es el caso de las drogas.

El hachís es una droga, una droga muy peligrosa, que mata, que crea enfermedades físicas y psíquicas incurables y que, en definitiva, tiene un coste económico y social enorme para el Estado y sobre todo para el pueblo español. Es, además, un foco de ilegalidad capilar, que llega hasta cada aula y cada centro de trabajo, que permite la creación de redes de delincuentes. Y, por si fuese poco, es el principal negocio internacional de nuestro gran rival geoestratégico, Marruecos, que financia con la corrupción de nuestra sociedad las debilidades de la suya. Un gran negocio a largo plazo.

Hasta aquí, los hechos. Sin embargo, en la sociedad está ampliamente difundida la idea de que las drogas “blandas” son inocuas, y comentarios necios tan habituales como “el tabaco es peor” o “el alcohol mata más gente”. La ignorancia es lamentable en el pueblo, pero es denunciable en los formadores de la opinión pública; pues bien, esos lugares comunes tan peligrosos, que fomentan y toleran el consumo de drogas, son tópicos progresistas. Es la izquierda la responsable de cuanto sucede, es la izquierda la que reblandeció unas normas penales ya de por sí laxas, es la izquierda -no lo olvidemos, porque hay fotografías- la que ha fumado porros en las Cortes. El progresismo está llamado a responder de este cáncer social.

Sin embargo, hace ocho años que los progres no gobiernan España. Gobierna el centro derecha. Y si no se sabía en 1996 -que sí se sabía- hoy se sabe que el hachís mata; y que no es malo por ser ilegal, sino que debe ser tan ilegal como cualquier droga, porque es una droga y mata. Unas elecciones generales son el momento adecuado para cursar la reforma legislativa que proceda.

Por Pascual Tamburri Bariain, 24 de enero de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.