Romper con el nacionalismo

Por Pascual Tamburri Bariain, 26 de enero de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

Como ha dicho José María Aznar, hay que romper con este nacionalismo. Cualquier independentismo pone hoy en peligro el futuro de España y de los españoles.

Josep Lluís Carod-Rovira ha mantenido distintos encuentros, a varios niveles, con dirigentes y militantes de ETA. No es ya una novedad, es un hecho reconocido por el mismo Conseller en Cap catalán, y es, lógicamente, el centro de esta precampaña electoral. Se llevan las manos a la cabeza, por convicción o por afligida convicción, muchos políticos que han aplaudido la política de ERC y que han estado dispuestos a compartir gobiernos con gentes como Carod.

Pero ya se sabía quién era Carod, y lo sabía bien el Partido Popular, que lo denunció a tiempo, y el PSOE, que calló por obvias razones. Carod nunca ha ocultado que es un nacionalista catalán, es decir, una persona que cree que España no es una nación, y que Cataluña sí lo es, del mismo modo que Ibarretxe afirma algo parecido respecto al País Vasco. Un nacionalista predica de su nación, de su pueblo, el derecho a la autodeterminación, y por consiguiente a la secesión, y cree que España es una estructura opresora. Niega, en suma, la existencia misma del sujeto titular de la soberanía en la actual Constitución. Un nacionalista jamás podrá ser constitucional.

La violencia, el terrorismo, la búsqueda directa de la guerra civil, no son las barreras entre Carod – Ibarretxe y la inmensa mayoría del pueblo español. Por convicción o por interés ambos son hoy contrarios al nacionalismo armado, y de hecho quieren que deje de matar. Pero lo hacen para destruir España de otra manera, y sin negar que, en el fondo, sea en algún caso admisible el delito. Lo hacen, por otra parte, en el mismo frente nacionalista en el que está ETA.

Todo esto se sabía ya. Hoy sólo hay una prueba y una confesión que ha llegado a la opinión pública. Ante esta realidad, dos personas han perdido su derecho al silencio. Pasqual Maragall no puede mantener a un enemigo de la paz pública en su Gobierno, salvo que quiera ser considerado él mismo nacionalista, es decir, enemigo de la convivencia pacífica. José Luis Rodríguez Zapatero debe renunciar también a este tipo de alianzas en el futuro, y debe hacer limpieza de corruptos en su partido, especialmente en Cataluña, en el País Vasco y en Navarra.

Como ha dicho José María Aznar, hay que romper con este nacionalismo. En democracia se puede ser de izquierdas o de derechas, moderado o radical, regionalista o centralista; pero el caso Batasuna, y ahora el caso Carod, demuestra que hay cosas inadmisibles. Unas, jurídicamente inadmisibles; otras, de momento, políticamente intolerables. Cualquier independentismo pone hoy en peligro el futuro de España y de los españoles, y toda contundencia democrática será poca.

Por Pascual Tamburri Bariain, 26 de enero de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.