Continúa la campaña

Por Pascual Tamburri Bariain, 3 de marzo de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

3 de marzo. Muchos políticos, asesores de imagen y periodistas “especializados” creen que las campañas electorales sirven para poco, que todo está decidido de antemano, que se hacen para dar satisfacción a los militantes –más militantes– de los partidos. O como mucho para ganar el favor de un pequeño porcentaje de indecisos.

Creo que se equivocan. Quizá, ahora mismo, lo único decidido es que va a ganar el PP y va a perder el PSOE, de lo que caben pocas dudas, pero la mayoría absoluta depende de un millón largo de votos que pueden todavía balancearse a uno o a otro, según marche la campaña electoral.

Zapatero se ha lanzado a tumba abierta. Sabe que se la juega: es el todo o nada. No pudiendo vencer, le basta que el PP venza sin mayoría suficiente, mejorar algo sus propios resultados y esperar ofertas. Es su apuesta. Rajoy, por consejo de sus “gurús” demoscópicos, guarda fuerzas y evita cometer errores. Se sabe ganador, y juega a no perder. Es la apuesta de un hombre prudente aconsejado también por prudentes.

El Partido Popular no debería pasar por alto, sin embargo lo demostrado –casi en solitario, con parte de los dirigentes del PP resguardados bajo la mesa camilla por lo que se les había venido encima tras el Prestige y la guerra de Irak– por José María Aznar en las pasadas elecciones municipales: si se quiere, con una buena campaña, se puede vencer a los sondeos. Aznar se arremangó a tiempo, se ganó la adhesión de la base militante del Partido Popular tan deseosa después de todo lo que les había llovido encima de coraje y liderazgo, y con ella de la mano, con una campaña dura, tradicional y poco sofisticada, demostró cómo se hacen las mayorías populares en España.

Se dice que la campaña electoral es una carrera de largo recorrido y seguramente así es, pero el candidato tiene en ella la oportunidad de demostrar la valentía política. Rajoy no es Aznar, ni debe intentar serlo, pero a veces conviene olvidar los fríos diseños de laboratorio y atender lo que la gente pide a voces: si hay que ganar las elecciones, nadie mejor para medir los humores de los españoles que el ambiente de la calle.

Por Antonio Martín Beaumont y Pascual Tamburri Bariain

Por Pascual Tamburri Bariain, 3 de marzo de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.