El PP tiene que prepararse para la travesía de la oposición

Por Pascual Tamburri Bariain, 18 de marzo de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

18 de marzo. El Partido Popular ha perdido las elecciones. Más que ganarlas Zapatero o el PSOE, el PP las ha perdido por más vueltas que le quieran dar al asunto. No obstante, el PP sigue siendo una impresionante realidad humana y política, que gobierna los mayores Ayuntamientos, nueve Comunidades autónomas, que tiene una mayoría entre los parlamentarios europeos españoles y en el Senado de España, y que ha conquistado centenar y medio de escaños en el Congreso.

Y esas no son las mayores ni mejores bazas del PP. La familia popular, forjada en muchos años de oposición, y en ocho años de Gobierno, está formada por miles de afiliados, de militantes, completamente ajenos a las sutiles disquisiciones de las altas esferas, y a los errores que han hecho que se pierdan las recientes elecciones. Sólo apelando a esa base militante, a sus valores propios y a su espíritu de sacrificio se puede dar la batalla por la sociedad española. Una batalla que, no se olvide, ya ha empezado, porque las elecciones europeas están a tres meses vista y el PP debe ganarlas.

El PP, como ha admitido José María Aznar, ha cometido errores. Errores coyunturales, sí, como la gestión del problema islamista e iraquí -el pueblo español no esperaba un cambio de política, sino una explicación gallarda, comprensible y sin medias palabras de las razones de nuestra intervención y de nuestros riesgos- y como los atentados de Madrid, que pusieron al descubierto, de golpe, los problemas de comunicación advertidos a lo largo de la era Aznar y agudizados tras la llegada de Eduardo Zaplana a la portavocía del Ejecutivo y escandalosamente utilizados por la oposición a la menor oportunidad.

Pero sobre todo errores de fondo, problemas estructurales. Las grandes cifras macroeconómicas no ilusionan a los jóvenes, a los que no se han dado metas tras las que caminar, rivales claros, posturas para identificarse. ¿Quién tras la masacre del 11 de marzo en el PP estuvo atento al cambio que experimentó la opinión de la comunidad de millones de internautas a través de chats y páginas web? Gran error: en ese espacio «virtual» se fraguó, de la noche a la mañana, millones de votos para el PSOE. Los votantes tradicionales del PP han visto postergadas durante años algunas decisiones que no se quisieron tomar desde La Moncloa por miedo a un griterío «progre» que de todas maneras iba a haberlo, como se demostró a golpe de cacerola la víspera electoral, en cuanto encontraron una sociedad suficientemente sensibilizada como para moldearla a su gusto. No se han sabido vender los logros, y se ha dejado el partido en manos de fríos tecnócratas incapaces de conectar con los españoles ni con los militantes, y que confiaron en una campaña de laboratorio pese a los riesgos que se corrían y que se mortificara a las bases con ella.

Los problemas circunstanciales no se volverán a repetir, aunque los medios de comunicación van a ser seguramente hostiles. Es hora, si se quiere vencer el 13 de junio, en las autonómicas que se vayan sucediendo y en las generales cuando se agote el recorrido de ZP, de solucionar los problemas de fondo, para que el PP siga siendo un gran partido capaz de afrontar la oposición. Y ojo: Las listas electorales se hicieron pensando en ganar y en sentar a buena parte de los diputados y senadores en cómodos despachos, pero ahora lo que toca es patear bien la calle y para esto último sobre todo hay que valer y tener ganas.

Por Antonio Martín Beaumont y Pascual Tamburri Bariain

Por Pascual Tamburri Bariain, 18 de marzo de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.