La primera lección de Mariano Rajoy

Por Pascual Tamburri Bariain, 31 de marzo de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

“No quiero a nadie en más de un puesto”, asegura Rajoy. Una frase que define tanto una manera de hacer política como las necesidades previsibles de una oposición al servicio de España.

31 de marzo. Los críticos de Mariano Rajoy, que los hay incluso fuera del PSOE, bromean con su origen y militancia de gallego. A veces no tomar decisiones, o no hacer declaraciones fácilmente comprensibles, es una manera de decidir, pero no siempre es fácil entender a un gallego practicante, menos en política, y menos todavía en tiempos de zozobra. Pero Mariano Rajoy sorprende tanto a sus leales como a sus críticos, y una lectura sosegada de sus declaraciones y escritos más recientes arroja ciertas luces sobre el futuro inmediato de la política española.

“No quiero a nadie en más de un puesto”. Una frase entre muchas otras, en el pasado Comité Ejecutivo Nacional del PP. Parece poco, y en realidad define tanto una manera de hacer política como las necesidades previsibles de una oposición al servicio de España.

Cada tarea requiere una persona para desempeñarla, y tanto más en el caso de un Estado moderno, o de un gran partido con cientos de miles de afiliados, y con decenas de personas leales capaces de desempeñar cada responsabilidad. Para que cada persona tenga un puesto, y solo uno, se unen varios tipos de argumentos: razones de justicia, pues sin duda hay más de una persona que puede merecer cada tarea; y sobre todo razones de eficacia, porque multiplicar encargos suele implicar reducir resultados.

Este tipo de decisiones, en un Partido o en un Estado, deben tomarse con acierto y en el momento adecuado. No se trata de crear heridas personales, sino precisamente de lograr equipos coherentes de trabajo, eficaces, jerarquizados y dinámicos. Tampoco se trata de aplicar la idea con criterio de talibán, pues caben siempre matizadas excepciones. Pero la verdad es sólo una: que las responsabilidades de gobierno, y más aún las de oposición, excluyen todo personalismo.

Por Pascual Tamburri Bariain, 31 de marzo de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.