El objetivo no era Aznar: era España

Por Pascual Tamburri Bariain, 1 de abril de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

Los beneficiarios de la masacre son los enemigos de España. El objetivo era España, y responsabilidades hoy insospechadas podrán venir de esas direcciones.

1 de abril. Una de las consecuencias más lamentables de la política educativa socialista, y de su lánguida y tardía enmienda por los populares, ha sido la práctica desaparición del latín de la vida culta española. Durante milenios, hasta Maravall y Rubalcaba, era impensable una persona de cierto nivel social o cultural sin al menos unas mínimas nociones de la lengua por definición culta de nuestros antepasados, de nuestros santos, de nuestros juristas y de nuestros pensadores.

Sin embargo, en las últimas semanas, el centro derecha español ha recuperado el gusto por la Roma clásica, o al menos por alguno de sus aforismos. La frase de moda, en círculos crecientes, es “Cui prodest?”, con su variante “Cui bono?”; y esto, más que implicar un renovado gusto por declinaciones y conjugaciones, viene a ser el reconocimiento público de que muchas vendas están cayendo de ojos que nunca debieron dejarse vendar.

Las investigaciones sobre los atentados del 11 de marzo prosiguen, con resultados cada vez mayores y un número importante de detenidos, acusados en diversos grados de responsabilidad en la masacre. No prosiguen demasiado, y caerán pronto en el olvido, las investigaciones casi igualmente importantes sobre la sangrienta especulación mediática y golpista de los días inmediatamente sucesivos. Pero eso sería demasiado esperar, y ya hay bastante con los atentados en sí mismos.

Los hechos, hasta ahora, hablan de una conspiración islamista -o, sin tapujos, islámica-, cultivada entre los inmigrantes musulmanes en España -legales e ilegales- con una mínima complicidad española y con una enorme importancia de las pistas que llevan a Marruecos. Esto en cuanto a la autoría material, aunque quedan por determinar casi todos los hechos y responsabilidades esenciales. Pero ¿puede la investigación agotarse ahí? ¿Puede concebirse que una masacre semejante, y de semejantes dimensiones y repercusiones, sea obra sólo de un grupo de integristas aislados?

A los aficionados al latín la cuestión les resulta sospechosa. Parece evidente que la investigación dará sorpresas en el futuro, pero la lógica -otra olvidada de las reformas educativas progres- lleva en una sola dirección: la de los beneficiarios de la masacre. El más evidente ha sido José Luis Rodríguez Zapatero, pero como el PSOE es un partido democrático y su actual líder es un demócrata hay que pensar que el objetivo de los atentados no era concretamente José María Aznar. Los grandes beneficiarios son los enemigos interiores y exteriores, musulmanes y no musulmanes, meridionales y septentrionales, de España. El objetivo era España, y algunas responsabilidades hoy insospechadas podrán venir de esas direcciones que gracias a la venida de Escipión podemos intuir.

Por Pascual Tamburri Bariain, 1 de abril de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.