Las tropas españolas demuestran la eficacia de su presencia en Irak

Por Pascual Tamburri Bariain, 28 de abril de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

“¿Está España dispuesta a entregar todo aquello que se le pida mediante el uso de la fuerza, incluido su territorio o su modo de vida libre?”.

28 de abril. En los últimos días los soldados de España han repelido con éxito agresiones de civiles iraquíes armados, pertenecientes a diversos grupos radicales. Los legionarios y jinetes que han combatido lo han hecho mostrando sangre fría, profesionalidad y estilo, como cabía esperar, y esto a pesar de la compleja situación que afrontan. No tanto por razones militares cuanto por razones políticas.

El gobierno de Zapatero ha ordenado la retirada de las tropas de Irak, y esa retirada se ha hecho coincidir con un proceso electoral -el europeo- que el PSOE debe ganar para hacerse con la legitimidad política que ahora duda si posee. En todo caso, Zapatero ha decidido emplear la legitimidad formal que nadie le niega para forzar una retirada doblemente electoral; electoral porque explica su victoria del 14M, y porque se espera que prepare un resultado digno el 13J.

Sin embargo, la decisión de Zapatero pecó tanto de electoralista cuanto de precipitada. Se tomó, según parece, pensando más en consideraciones de partido que en el interés nacional, y se tomó de la manera más rápida posible. Zapatero no quiso ni considerar la posibilidad de un mandato de la ONU o de la comunidad internacional para permanecer en Iraq, porque sólo retirándose podría dar la señal de salida a la precampaña electoral.

Falta sentido de Estado, qué duda cabe, y se preparan grandes desgracias futuras. Lo ha escrito el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, al preguntarse si “¿está España dispuesta a entregar todo aquello que se le pida mediante el uso de la fuerza, incluido su territorio o su modo de vida libre?”. La pregunta no es retórica, y veamos por qué.

Un grupo terrorista exigió a España que retirase sus Fuerzas Armadas de Irak, y asesinando a dos centenares de personas en España lo ha conseguido de su actual Gobierno. En buena lógica, en adelante, quien quiera obtener del mismo Gobierno algo contrario a los intereses de la nación, bastará que otee el sentido de la opinión pública, que asesine a una cantidad variable de españoles y que se limite a esperar acontecimientos. Por ese camino, Perejil no sería ya español, y otras partes de nuestro territorio estarían ya hipotecadas.

Durante meses y meses Zapatero ha insistido en su talante abierto, negociador, parlamentario. Sin embargo, esta grave decisión fue tomada sin consultar ni al Parlamento ni al mismo Gobierno, cuando éste acababa de constituirse. La misma actitud despectiva y prepotente ha fracasado en Bruselas, pero allí se trataba de algodón y de aceite, no de vidas de soldados ni de la seguridad y dignidad del país. Las Fuerzas Armadas siguen mostrándose a la altura de las circunstancias, algo que, sin embargo, no todos los políticos pueden decir.

Por Pascual Tamburri Bariain, 28 de abril de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.