El truculento consenso de Zapatero

Por Pascual Tamburri Bariain, 25 de mayo de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

25 de mayo. En democracia la alternancia en el poder es un presupuesto irrenunciable. Un partido político o coalición de partidos vence unas elecciones y gobierna durante un período. El resto de partidos permanece en la oposición, ejerciendo una crítica de la acción de Gobierno desde sus propios presupuestos y esperando obtener en el futuro la confianza de los electores.

Hay en todo Estado asuntos que por su naturaleza escapan al debate; temas de Estado, de interés general para todos los ciudadanos que exigen, además de particulares cautelas por parte de los gobernantes, que éstos obren con el debido consenso de los representantes.

El buen político ha de saber cuándo un tema es de suficiente envergadura como para escapar al debate ordinario entre partidos. Y es de mal político, aunque pueda resultar cómodo personalmente, negociar consensos cuando el tema puede ser resuelto por él mismo y su partido.

La visita de Mariano Rajoy ayer a La Moncloa se ha saldado con un resultado absolutamente nulo. Se han confirmado las intenciones de José Luis Rodríguez Zapatero de reformar la Constitución, los Estatutos de Autonomía y la financiación autonómica. Pero no se ha aclarado qué desea hacer ni cuándo; y lo único seguro es que para hacerlo necesita al PP.

La cuestión es si el PP debe prestarse a una situación ambigua y a una foto periódica con el actual presidente del Gobierno que, de momento, más conviene a éste y no resuelve ninguno de los problemas de los españoles.

Si no se trata de propuestas concretas sobre temas de Estado, el líder de la oposición, salvo que quiera perpetuarse de ministro de la Oposición, debe exigir ser informado en el foro habilitado para ello: el Parlamento. Ya se ha visto que ese medio conviene más a Rajoy que a un Zapatero que demuestra debilidad en la tribuna del Congreso. Y es en esa tribuna donde al PP le conviene que se digan las cosas.

Por eso han sido acertadas las condiciones que Rajoy ha puesto a cualquier reforma consensuada del “bloque constitucional”. Porque, en cualquier Estado moderno, ha de colocarse al pueblo por encima de toda organización, de toda teoría, de toda función, de todo interés. Y Rajoy debe recordárselo a Zapatero.

Por Antonio Martín Beaumont y Pascual Tamburri Bariain

Por Pascual Tamburri Bariain, 25 de mayo de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.