Atentos a nuestra historia para saber quiénes somos

Por Pascual Tamburri Bariain, 27 de mayo de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

La ministra Calvo sabe poco de historia, ya que, en su opinión “Cervantes, sin ir más lejos, estuvo en Argel, en Orán”. Olvidó añadir que Cervantes estuvo allí cautivo.

27 de mayo. Carmen Calvo, ministra de Cultura, es una de las más prometedoras estrellas del actual Gobierno. Sus recientes declaraciones sobre nuestras relaciones con África del Norte revelan tanto ligereza como sumisión a nuestros vecinos.

La verdad es que Calvo tiene razón, pues es muy cierto que debemos estar atentos a nuestra historia para saber quiénes somos. Las naciones como España, con una población homogénea en su origen y en su cultura ven culminar su unidad y su identidad en su pasado. Un pasado que anuncia las posibilidades del futuro.

Y no es menos cierto que es cada vez más importante nuestra proyección en el Mediterráneo. Y es muy cierto también que sigue viva una vieja relación con el mundo árabe. La cuestión es saber cuál ha sido, es y puede ser esa relación, sobre todo si sobre ese pasado se trata de explicar un giro de vals en la política exterior de España, un abandono de posiciones ya ganadas en Europa y una retirada apresurada y acobardada de Irak.

El problema en todo el asunto es que, en efecto, España ha tenido una relación milenaria con el Islam, y plurimilenaria con las poblaciones norteafricanas. Pero esa relación ha sido hostil, bélica, mala, y si ha influido en el ser de España ha sido, precisamente, a través del enfrentamiento, no de la tierna amistad con la que algunos sueñan. Claudio Sánchez Albornoz ya recordaba que en cinco siglos centrales de la Edad media nunca hubo más de diez años seguidos sin guerra con el Islam, y raramente más de tres.

Calvo no sabe nada de esto, ya que, en su opinión, lo relevante es que “Cervantes, sin ir más lejos, estuvo en Argel, en Orán”. Olvidó añadir, porque tal vez no lo sepa, que Cervantes estuvo allí cautivo, en situación de esclavitud, después de haber combatido el 7 de octubre de 1571 en Lepanto.

Mientras en España nos sumimos en este triste pozo de ignorancia, en el que lo esencial pasa a ser la “gran batalla contra el inglés” en Estados Unidos y otros mitos, Marruecos amplía sus ambiciones. Se trata ahora de crear una hipoteca sobre Canarias, nada menos. Pero el infundado mito amistoso en el que se regodea Calvo nada sabe de esto.

Por Pascual Tamburri Bariain, 27 de mayo de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.