La división de Europa y el interés de España

Por Pascual Tamburri Bariain, 23 de junio de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

Europa se dividió, pero no como fruto de la política de Aznar, sino como resultado de las políticas francesa y alemana. Un pequeño detalle histórico que ni Zapatero ni Borrell ignoran.

Durante la pasada campaña electoral José Borrell cometió repetidas veces un error muy significativo. Para el eurodiputado socialista, el Partido Popular ha sido el responsable de la división de Europa en política internacional. Para el PSOE, la victoria del 14 de marzo y la retirada de Irak devuelve a España a Europa, a la mayoría de países que, según ellos, comparte esta misma posición.

Pero la verdad es ligeramente diferente. España no dividió Europa con ocasión de la guerra de Irak. Quienes intentaron imponerse antidemocráticamente al resto de miembros de la UE fueron franceses y alemanes. Chirac y Schröder amenazaron a los países candidatos a la adhesión, como si Francia y Alemania fuesen Europa y los demás no, o como si sólo ellos formasen la comisión directiva del privilegiado club de la UE.

Frente a la dictadura de parís y Berlín, sustentada en pasadas grandezas y en pretéritas riquezas, Aznar y Blair presentaron una declaración relativa a la política en Irak fue firmado por ocho jefes de Gobierno y Estado de la Unión. Más aún: poco después, diecinueve países apoyaron esa misma línea apolítica -recuérdese bien: diecinueve de veinticinco- incluso cuando varios de esos países dependían todavía de la decisión francesa y alemana sobre su adhesión a la Unión.

Así pues, en efecto, Europa se dividió, pero no como fruto de la política de Aznar, sino como resultado de las políticas francesa y alemana. Un pequeño detalle histórico.

Ahora bien, hay que dar a cada cual lo suyo. Francia y Alemania tenían y tiene perfecto derecho a actuar como actuaron. Si Europa no niega las soberanías nacionales -y no debe negarlas- es lógico que esos Gobiernos defendiesen sus intereses nacionales. Para Alemania el interés es un cuidadoso silencio sobre sus dificultades económicas, pacto de estabilidad incluido, su cuota de poder en el Irak de Sadam y sobre todo manos libres en el Centro y el Este de Europa. Para Francia, el interés es -era- la defensa de Sadam en el poder y manos libres en la agricultura de Europa y en todo lo relativo a África, Perejil incluido por supuesto. Y si Francia y Alemania querían oponerse, en nombre de su interés, a la guerra de Bush, nada hay que objetar.

Nada habría incluso que objetar a que esos países, por razones de propaganda, llamasen “europeísmo” a su interés y descalificasen los de los demás como “antieuropeísmo. Es sólo propaganda.

Pero lo preocupante es que todo un Gobierno, el de España, cambiado a raíz de los atentados del 11 de marzo, asuma como dogma la propaganda ajena. Porque detrás de esa propaganda, además de ocultarse una falacia, no están los intereses de España.

Por Pascual Tamburri Bariain, 23 de junio de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.