Europa diseña una nueva agricultura

Por Pascual Tamburri Bariain, 15 de agosto de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

España, a cambio de enormes concesiones, no va a obtener prácticamente nada en las nueva política agrícola que emprende la UE. El Gobierno aún no se ha enterado de las consecuencias.

Con el paso de la comisaría europea de manos austriacas a manos danesas nada cambia en Europa. Los países del Norte, con un sector agrario pequeño y subvencionado según otros conceptos, y en todo caso con economías -incluyendo las agrarias- muy diferentes a la nuestra, están diseñando la agricultura europea según sus conveniencias. Que no son las nuestras.

Una evidencia reciente de esto se tiene en el fin de los subsidios agrícolas y comerciales pactado en la OMC por los representantes de la Unión Europea, de Estados Unidos y de los llamados países en vías de desarrollo. De esta manera, Europa abrirá a medio plazo sus mercados a los productos importados del Tercer Mundo, muy competitivos por el dumping social, y a cambio obtendrá ventajas industriales. Los grupos antiglobalización, sumergidos en su apolillada retórica anticolonialista, no han protestado por este decisivo paso hacia la eliminación de las fronteras y de las diferencias.

España sale especialmente perjudicada, porque es nuestra agricultura mediterránea la primera que va a sufrir esta crisis; también, por supuesto, la agricultura tradicional de secano, pero esta vez nada defiende incluso a nuestros más modernos regadíos. España, a cambio de enormes concesiones, no va a obtener prácticamente nada.

Dejando aparte el efecto económico del asunto -irreversible, porque más que de crisis se va a tratar de la desaparición de todo un sector productivo, sin que el Gobierno socialista haya dicho ni hecho nada- España afronta un grave peligro estratégico y otro ecológico. Estratégico, porque nuestra dependencia alimenticia en tiempos de crisis va a ser total, y la actual crisis energética ya ha demostrado los riesgos de los mercados totalmente abiertos y totalmente libres. Pero sobre todo ecológico, porque cuatro quintas partes de nuestro territorio van a ser abandonadas por sus principales operadores ecológicos, los agricultores y ganaderos.

La pregunta es si todo esto era inevitable, si lo es aún, y en qué pasos debe dar un Gobierno fuerte al servicio de los intereses futuros del pueblo. Y si se quiere una ociosa comparación, se puede visitar la página web del correspondiente Ministerio italiano donde los mismos problemas son afrontados por un Ministro que más nos valdría importar.

Por Pascual Tamburri Bariain, 15 de agosto de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.