Siguen los globos sonda

Por Pascual Tamburri Bariain, 30 de agosto de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

La sugerencia de Jordi Sevilla de que las comunidades autónomas podrán vetar leyes estatales, dejaría sin efecto la Constitución y supondría la desaparición de la unidad nacional.

Mala cosa es en política amagar para decidir después qué se hace. Lo hizo Adolfo Suárez con pésimas consecuencias para la paz pública; lo tuvo que hacer José María Aznar, que hipotecó en ello mucho de su primera legislatura pero que al menos obtuvo una segunda; lo ha hecho el nacionalismo vasco con su triunfante plan secesionista. Y lo hace, todos los días, el Gobierno de la nación.

A veces cabe dudar, en el caso del gabinete Zapatero, si las contradicciones, salidas de tono y meteduras de mata son producto del cálculo -y son, por tanto, verdaderos globos sonda para definir políticas- o bien si son producto de la naturaleza improvisada, coaligada y heterogénea de su equipo.

El penúltimo en sumarse a la tentación ha sido Jordi Sevilla, actual ministro de Administraciones Públicas, sugiriendo que las comunidades autónomas podrán bloquear o vetar leyes estatales. Esto, realmente, como han apuntado el PP, UPN y Unidad Alavesa, no sería una reforma constitucional, sino que dejaría sin efecto la Constitución y supondría la desaparición, de facto, del Estado.

No dejaría de existir España, que es una comunidad histórica bimilenaria que puede tener o no una formulación política; pero de hecho implicaría la ruptura de esa unidad política. España dejaría de ser un Estado para derivar en confederación de tribus. Los españoles ya no sería iguales ante la Ley, porque dejaría de haber Ley, se perdería esa cualidad íntima de la soberanía que es la de legislar y de aplicar las leyes con el monopolio de la violencia legítima.

Sevilla es un ministro del PSOE. Tal vez su sondeo veraniego se haya destinado a contentar al público paleomarxista e independentista; tal vez se haya concebido para tantear la contundencia del PP en estos temas. O quizás sea sólo fruto de un capricho. Pero el gesto es importante y señala dónde debe fijarse la atención en el próximo curso político.

Por Pascual Tamburri Bariain, 30 de agosto de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.