Para Aznar, España afronta enemigos aún peores que el comunismo

Por Pascual Tamburri Bariain, 18 de noviembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

El pasado martes, la conferencia pronunciada por José María Aznar en la Universidad San Pablo de Madrid se convirtió en una manifestación espontánea de apoyo y afecto en torno al ex presidente del Gobierno. Él y la mayor parte de sus más conocidos colaboradores en la Fundación FAES -pero no todos por igual- fueron acogidos por un público entusiasta que esperaba con calor las declaraciones de Aznar sobre la caída del Muro de Berlín.

Derrotada la pesadilla totalitaria comunista, España y la civilización occidental se enfrentan a nuevos muros y a nuevos retos. Sólo desde el mismo frío realismo y desde la misma firmeza en los valores esenciales se podrá vencer.

Como señaló Aznar ante muchos jóvenes que entonces eran niños, hace sólo quince años Europa y el mundo estaban divididos por un muro que limitaba la libertad. El comunismo, en su camino hacia una utopía moderna -basada en el ateísmo y en un falso humanismo materialista-, destruyó millones de vidas y negó la libertad a miles de millones de personas. Aún sigue haciéndolo en algunos lugares, pero la acción decidida de personas muy diferentes (de Ronald Reagan a Margareth Thatcher, pasando sobre todo por Juan Pablo II) derrotó entonces a los enemigos de la verdad.

Europa, y todo el mundo occidental, se enfrenta a nuevos retos, y lo hace con algunos de los viejos problemas. A las discordias internas en las naciones se superponen los intereses miopes de algunas de éstas, y a todos ellos los prejuicios ideológicos o históricos que impiden entender cómo el terrorismo, como medio de acción, y el islamismo integrista, como enemigo doctrinal y material, son un adversario formidable de todos.

Para Aznar, España, y cada una de las demás naciones, debe definir qué es, cuáles son sus principios esenciales, de tal manera que no se trate simplemente de luchar contra una amenaza exterior, sino de defender una identidad positiva y democrática. El comunismo se benefició durante décadas de la desunión y del egoísmo de sus enemigos, algunos de los cuales colaboraron largamente con él. Los nuevos retos merecen, al menos, las mismas cautelas que el enemigo ya vencido.

Hay que recordar que José María Aznar, la misma persona que expuso su punto de vista anteayer en Madrid, en beneficio de quien quiera escucharle, gobierne hoy o mañana, volverá a ser protagonista absoluto el próximo lunes, cuando inicie su declaración en la Sala Canalejas de la Carrera de San Jerónimo. Ante una Comisión que, investigando los atentados terroristas del 11 M, juzga también en parte en qué posición internacional estaba y ha de estar España.

Por Pascual Tamburri Bariain, 18 de noviembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.