El Ejército de la LOGSE

Por Pascual Tamburri Bariain, 22 de noviembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

Hay una institución aparentemente inmune al cambio de principios simbolizado por la LOGSE: las Fuerzas Armadas surgidas de la gestión de Trillo. Inmune doblemente, porque ni su naturaleza parece compatible con el desorden, la indisciplina y el veleitarismo, ni su actual forma profesional las debería convertir en reflejo de los vicios de la sociedad.

No obstante, la LOGSE de los Ejércitos ha sido la profesionalización. Hecha sin medios y sin convicción, más por necesidad política que por apuesta de eficacia, «esta» profesionalización (otras eran posibles) ha divorciado sociedad y Fuerzas Armadas … sin inmunizar a éstas. En realidad, en el reclutamiento y en la gestión del mismo, junto a los jóvenes con vocación de servicio e idealismo, crece el número de quienes optan por un trabajo mal pagado porque no pueden elegir otra cosa. Y a menudo definen, junto a mandos hastiados por las injusticias y por la postergación, un estilo paradójicamente «no militar» de ser militar.

Es el estilo de la LOGSE, porque además la tropa ya es víctima del decadente sistema educativo. Y sin poner ejemplos dolorosos, aunque fáciles y cercanos, en el día a día de muchos cuarteles crece el contraste entre el «deber ser» eterno y posible y la realidad impuesta desde la sociedad civil. De la que proceden los problemas y deben proceder las soluciones, siempre recordando el compromiso solemne e imprescriptible de quienes han jurado ofrecer su vida por la libertad de todos. ¿Es eso compatible con el individualismo que niega valor a todo lo permanente?

Postergadas por la España «oficial», las Fuerzas Armadas sufren el espíritu de la LOGSE con improvisación, recursos escasos y ánimos bajos. La contradicción entre una comunidad necesariamente jerárquica, disciplinada, basada en la autoridad, abnegada y silenciosa y una sociedad cada vez más anárquica, indisciplinada, hecha de opiniones, egoísta y vocinglera es evidente y creciente. También lo es, por desgracia, la capacidad de la sociedad decadente de influir en los Ejércitos.

Pero en esta parte de la sociedad sí hay razones para el optimismo, pese a la mala situación de partida. Cuando llega el momento de su empleo efectivo los Ejércitos, si desean cumplir su misión, olvidan todos los vicios y se deshacen radicalmente de todas las concesiones. En los cuarteles viven aún valores y estilo, con calidad incomparable con la sociedad civil. Los mejores viven aislados y acomplejados, cuando en realidad son ellos quienes encarnan las mejores virtudes de nuestro pueblo. En la España gris e incierta de la LOGSE los Ejércitos viven un mal momento. Pero pese a él tienen en sí mismos por definición la capacidad de regenerarse, lo que no puede decirse de otras partes de España.

Tirso Lacalle

Por Pascual Tamburri Bariain, 22 de noviembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.