Una escisión no es transfuguismo, y menos en León

Por Pascual Tamburri Bariain, 24 de noviembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

El PSOE pasa por un mal momento en Castilla y León. Su alcaldía simbólica en la cuna de Zapatero se tambalea, y cualquier excusa parece buena para evitar que el candidato más votado, el popular Mario Amilivia, empuñe la vara de Alcalde. Y sin embargo no terminan de encontrar argumentos.

Unión del Pueblo Leonés ha sido durante años el partido bisagra en León. U.P.L. fue fundada como partido regionalista en 1991, precisamente por el ahora concejal leonés José María Rodríguez De Francisco, que siempre ha encabezado su propia candidatura municipal. En 2003 los leonesistas tuvieron cinco concejales, doce el PP y sólo diez el PSOE. Pese a eso, el PSOE se ganó la voluntad de UPL y obtuvo la alcaldía. En las hemerotecas están las alabanzas de entonces de Zapatero de De Francisco.

El amigo de ayer hoy es enemigo, pero no es culpable De Francisco, ni mucho menos el PP. En UPL hubo una escisión en su último Congreso Provincial, y De Francisco quedó junto a Covadonga Soto como concejal no adscrito. Los otros tres concejales de UPL conservan provisionalmente, a la espera de una decisión judicial, las siglas de partido y de grupo. Pero no es transfuguismo, sino división de un partido existente.

De Francisco actuó legalmente en 2003, cuando entregó la alcaldía al PSOE. Las normas actuales lo permiten, y aunque sea muy opinable, no hay nada que añadir. Si el alcalde fuese elegido directamente por los ciudadanos esto no sucedería, pero no es este el mejor momento para plantearlo. Lo cierto es que De francisco, concejal no adscrito, no tránsfuga, tiene perfecto derecho ahora a votar a Amilivia como alcalde. Es más: no sólo corregirá así lo que antes hizo mal, sino que hará un bien objetivo a todos los leoneses.

El PSOE no dispone de una mayoría estable para gobernar León. Con un máximo de trece votos León no tiene rumbo ni pulso. Y el PP ha actuado lealmente, ofreciendo la única solución legal y legítima, que conviene y convence a la mayoría de los leoneses. El PSOE, que parece escandalizarse y pide impensables medidas de disciplina, haría mejor en callar, pues son bien conocidos los intentos de comprar la voluntad del mismo De Francisco.

Es comprensible que Zapatero esté dolido por este revés en su casa. Pero eso ya lo sabía desde que perdió las elecciones municipales de 2003 -las últimas que se han celebrado en circunstancias normales en España, por cierto-. Y el caso debería reabrir el debate municipal en España, tanto sobre la necesaria transferencia de competencias y de recursos a los municipios como sobre la aún más necesaria regeneración democrática. Si Amilivia hubiese podido ser votado directamente por los leoneses sería alcalde desde hace más de un año, y nos habríamos ahorrado este espectáculo.

Por Antonio Martín Beaumont y Pascual Tamburri Bariain

Por Pascual Tamburri Bariain, 24 de noviembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.