Aznar centra el debate político de los próximos meses

Por Pascual Tamburri Bariain, 29 de noviembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

Mucho se está escribiendo en estas horas y en estos días sobre qué ha dicho José María Aznar ante la Comisión parlamentaria del 11 M. En otro caso podría elucubrarse también sobre los silencios, pero la verdad es que Aznar no ha dejado flancos libres: ha hablado de todo, lo ha lecho con contundencia y claridad y es, sin duda, el vencedor de la jornada.

Los comentaristas están insistiendo, con buenas razones y lógica, en el análisis que Aznar hace de los atentados de marzo, de sus mandantes, autores y ejecutores. También se está dando importancia, porque la tiene, y enorme, a su descripción de la manipulación política y mediática de la que el Gobierno de España fue víctima y que privó al PP de una victoria segura. Poco importa que eso se califique o no como golpe de Estado, porque ahí están las cintas y las hemerotecas para que juzgue la historia.

Pero Aznar no vino al centro de Madrid a hablar de historia y a consolidar su imagen en los libros de texto. Aznar ha hablado, de manera inteligente pero innegable, de algo que no se está teniendo en cuenta: ha hablado de nuestro futuro político a corto y medio plazo.

Y es que Aznar no es un cadáver político, como muchos querrían, sino un protagonista vivo del presente y probablemente del futuro de nuestra vida pública. A día de hoy, el debate político en España se centra en el 11 M, porque sin el 11 M no tendríamos ni este Gobierno, ni esta posición internacional ni, probablemente, muchos de los problemas internos más graves. Y si el 11 M se explica de una manera políticamente incorrecta -apuntada ya por las investigaciones y reforzada por Aznar mismo- el papel del ex presidente no hará más que crecer. También a medida que los problemas causados por el 11 M sigan creciendo.

El Gobierno es muy consciente de esta fortaleza del castellano. Empantanado en sus propios problemas -la reunión de urgencia del Consejo de Ministros, ayer, es sólo una muestra más- Zapatero siente en su nuca el hálito del PP. Porque el PP va a más, y conforme asume con menos complejos sus señas de identidad y defiende con más firmeza su gestión del 11 M desborda todas las previsiones. Mariano Rajoy también lo sabe, y fue una pena su ausencia ayer en la intervención de José María Aznar.

El futuro es incierto porque el pasado inmediato está aún en tinieblas. Cuando llega la luz -y Aznar ha aportado mucha, y se hablará mucho de lo que ha dicho y ha insinuado- todo favorece a la actual oposición, que reúne ya, entorno a un Aznar casi mitificado y sin embargo profundamente humano y práctico, una mayoría natural de ciudadanos.

Por Antonio Martín Beaumont y Pascual Tamburri Bariain

Por Pascual Tamburri Bariain, 29 de noviembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.