Aznar derrota con la verdad nueve meses de manipulación

Por Pascual Tamburri Bariain, 29 de noviembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

Hechos, y no palabras. El aforismo clásico se aplica perfectamente a un castellano tímido y reservado como José María Aznar. Hechos: la declaración de Aznar ante la Comisión parlamentaria que investiga el 11 M no se ha ido por las ramas. Aznar ha dicho lo que sabe, y los hechos que él conoce, unidos a los que la investigación va revelando, muestran un panorama muy distinto del que los medios prisaicos manipularon para llevar al poder a Zapatero.

Aznar ha dado un ejemplo muy positivo para la salud de nuestra democracia. Ha aceptado comparecer ante una Comisión parlamentaria, habiendo sido presidente del Gobierno y no teniendo en la actualidad ningún cargo público. Y ha pedido expresamente hacerlo sin ningún privilegio especial y sin ninguna diferencia respecto a quienes le han precedido en la tribuna.

Indudablemente, tenía mucho que decir, y lo ha dicho. Con su propio estilo, ha superado a Astarloa y al menos ha igualado a Ángel Acebes, en dos comparecencias que siguen siendo lo mejor de la vida política española de estos meses. En la forma, Aznar ha sido él mismo, y ha superado la prueba con brillantez. En el fondo, ha arrollado al Gobierno y a sus socios parlamentarios.

No por casualidad esa coalición gubernamental es también la que utilizó en 11 M para desalojar al PP del poder. La izquierda, la extrema izquierda y los independentistas, en un momento dado y por razones que aún no conocemos -pero que Aznar ha insinuado- rompieron la unidad democrática antiterrorista, y convirtieron un crimen en una baza política. Se mintió mucho, en marzo. Pero no lo hizo el PP, sino sus adversarios, y sus enemigos.

No está probado que ETA participase en la conspiración. Pero sí está probado que hubo conspiración, y que se inició mucho antes de la guerra de Irak, y es altamente probable que ETA la conociese; antes o después se irán conociendo más partes de la verdad. Y Aznar sabe que cada nuevo dato refierza su posición y ratifica la veracidad de su testimonio.

No está probado que servicios secretos desviados, nacionales y extranjeros, participasen en la conspiración. Pero Aznar, defendiendo el honor de nuestras Fuerzas de Seguridad, ha dado datos, pruebas y pistas que llevan a pensar en hipótesis muy negativas para nuestra integridad nacional, presente, pasada y futura.

No está probado que hubiese fuerzas políticas y medios de comunicación con conocimiento previo de los atentados. Pero sí es evidente que esas fuerzas y esos medios manipularon información, la ocultaron al Gobierno y enredaron a éste -cegado por su propia sinceridad y buena fe, ignorante del maquiavelismo de los demás- en una guerra de imagen que sólo podía perder.

Seguimos queriendo saber. En palabras de Aznar, «la verdad tiene que abrirse paso, toda la verdad». Y es importante que se afirme en España de nuevo este principio, que la verdad es una y objetiva, que no depende de interpretaciones, de conveniencias ni de opiniones. Y que la verdad, como ha hecho ahora Aznar y su Gobierno debió hacer entonces, se defiende con palabras claras y líneas rectas, sin conceder nada a la mentira y sin ceder un milímetro a la corrección política. El 11 M, que empezamos a conocer, trató de cambiar España. Es hora de que España, que ha vibrado con Aznar, reaccione.

Por Pascual Tamburri Bariain, 29 de noviembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.