Aznar ante el 11 M: el protagonista de la cuestión política esencial

Por Pascual Tamburri Bariain, 30 de noviembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

La comparecencia de José María Aznar ante la Comisión parlamentaria, el pasado lunes, sigue siendo el centro del debate político. Ha sido, con seguridad, el mayor acontecimiento político de estos meses, de la misma manera que los atentados del 11 M siguen siendo el centro del debate nacional. Aznar, en su larga comparecencia, no mostró puntos débiles, y a cambio expuso, en todos sus elementos, las claves del 11M. Las que los ciudadanos quieren ver resueltas para saberse dueños de una democracia auténtica y libre.

España quiere saber quién cometió los atentados, en qué medida ETA, los conspiradores y los islamistas colaboraron, cuál fue la trama mediática y política del «golpe blando». Aznar ha empezado a hacer luz.

La primera clave es la autoría del delito. Nadie puede sostener que no hubiese un autor intelectual distinto de los inmigrantes ya muertos o de los traficantes de explosivos asturianos. Alguien diseñó una operación muy compleja, y no fueron aficionados. Decir que «no están en desiertos lejanos» es, por una parte, rechazar la conexión entre el 11 M y la guerra de Irak, y por otra afirmar que fueron cuestiones políticas españolas, europeas o mediterráneas las que determinaron el crimen.

La segunda clave es la complicidad de ETA. Ángel Acebes y José María Aznar, como toda España incluyendo a Zapatero e Ibarretxe, creyeron en un principio en una autoría etarra, coherente con el estilo de la banda y con sus últimos intentos. Descartada una autoría directa, fue temerario por parte de la izquierda negar cualquier conexión. Porque esa conexión es posible y probable, y de demostrarse sería un síntoma de una amplia conspiración contra el Gobierno de España.

En tercer lugar, esa conspiración tuvo una parte importante en los medios de comunicación. El 11 M logró su resultado político por una adecuada combinación del terror con la mentira, y esa parte de la investigación no puede eludirse. Si el Gobierno fue engañado, hay una violación de la solidaridad nacional. Tanto más grave por las circunstancias.

Por último, como ha apuntado Aznar, las consecuencias políticas del 11 M siguen vigentes, y no pueden separarse de los atentados y de su gestión. Ha habido beneficiarios de los 192 cadáveres, conocidos y desconocidos, dentro y fuera de España. Sólo haciendo luz se defenderá bien la libertad. Aznar ha dado un paso decisivo en ese camino.

Por Pascual Tamburri Bariain, 30 de noviembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.