Poder Judicial: el PSOE contra la democracia

Por Pascual Tamburri Bariain, 9 de diciembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

La reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, aprobada en el Congreso, es la primera ley antidemocrática que se promulga en España desde hace décadas. Tiene como finalidad evitar el gobierno de la mayoría, aunque respeta las formas de nuestra democracia.

Cuando se usa la mayoría política para impedir la independencia judicial, hablar de democracia suena a chiste. La legalidad formal no siempre implica respeto de los valores democráticos.

El Gobierno está obsesionado con todo lo que se escapa a su control. Su poder mediático es inmenso, pero la prensa libre es vista con hostilidad. Su poder social no desdeña guiños totalitarios, pero preocupa la libertad de la Iglesia. Y preocupa, sobre todo, la independencia de los jueces.

El truco empleado en este caso produce bochorno: dado que la mayoría en el Consejo General del Poder Judicial es contraria al Gobierno, el Gobierno introduce mayorías cualificadas para los nombramientos judiciales que interesan al Ejecutivo en el más corto plazo, obligando a pactos y creando una minoría de bloqueo. En definitiva, Zapatero cambia las reglas para otorgarse un derecho de veto.

Las mayorías cualificadas suelen reservarse para reformas sustanciales o designaciones que afectan a la médula del sistema, como la de magistrados del Tribunal Constitucional o la de los mismos miembros del CGPJ. De haber habido razones objetivas para ampliar esa mayoría cualificada a los nombramientos judiciales que fija ahora la ley, ése era el momento el talante que este Gobierno enarboló en sus inicios.

Pero no había razones objetivas. Lo que había era miedo y prisa. Miedo a la libertad de los jueces profesionales, como ya lo tuvo Alfonso Guerra, el asesino de Montesquieu. Una magistratura independiente y prestigiosa era en 1982 y es hoy una amenaza para los proyectos legislativos dudosamente admisibles en nuestro ordenamiento. Si Guerra tenía miedo en el 82, con una mayoría absoluta, ¿qué no tendrá Zapatero en 2004? Por eso tiene, además, prisa.

Cuando se usa la mayoría política propia para impedir el ejercicio de la mayoría judicial ajena, hablar de democracia suena a chiste. Y la legalidad formal no siempre implica un respeto profundo de los valores democráticos.

Por Pascual Tamburri Bariain, 9 de diciembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.