El espectáculo debe continuar hasta el final

Por Pascual Tamburri Bariain, 13 de diciembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

Queremos saber. Seguimos queriendo saber. Y hay más razones que nunca para investigar el 11 M hasta las últimas consecuencias. Tanto la Comisión parlamentaria como las noticias de la prensa y de los jueces exigen una investigación en profundidad. Renunciar a un principio esencial -que se conozca la verdad- simplemente porque entraña una dificultad y algunas incomodidades para los políticos es traicionar a los ciudadanos que los eligieron.

Si es «impensable» la intervención en el 11 M de etarras, de confidentes, de agentes extranjeros o de veteranos de los GAL, ¿por qué evitar la investigación? Si ésta va a demostrar que Zapatero dijo la verdad, el PSOE debe pedir que se siga investigando.

El PSOE quiere liquidar la Comisión Parlamentaria sobre el 11 M y está empleando toda su artillería mediática prisaica para dar por buena la mediocre intervención de Zapatero de anteayer. Del mismo modo, se está alegando la intimidad de las víctimas -con representantes poco representativos, que proceden de la extrema izquierda extraparlamentaria- para cerrar la investigación, precisamente ahora, precisamente cuando lo único cierto es que queda mucho por saber.

Liquidar ahora la investigación sería una tara permanente para la democracia española. Ya lo fue el cierre en falso de la herida del GAL, y tal vez de aquellos polvos vengan estos lodos. Pero dejar en nada dos centenares de muertos y la más extraordinaria conspiración de nuestra historia reciente, con un impensable cambio de Gobierno por añadidura, significaría devaluar ante las futuras generaciones nuestro Estado de Derecho.

España no puede dejarse llevar por lo aparentemente fácil. Zapatero no puede imponer, por su miedo creciente a que se sepa toda la verdad, un freno a la investigación. No hay dificultades insuperables. Los problemas están ahí para ser abordados y vencidos, sin miedo al futuro.

Zapatero tiene pavor al futuro, pero la razón de su aprensión está en el pasado. Si quienes manipularon la incertidumbre en marzo y corearon que querían saber eran sinceros, deben hoy estimular la investigación. En el Parlamento. En los tribunales. En los servicios y fuerzas de seguridad. También en la prensa, al menos en la que sigue siendo libre. Sólo quien tenga algo que ocultar en el pasado querrá evitar que se investigue.

Por ejemplo, si es «impensable» la intervención de etarras o de colaboradores de ETA, de confidentes o de apesebrados de Policía y Guardia Civil, de agentes extranjeros o de veteranos de los GAL, ¿por qué evitar la investigación? Si ésta va a demostrar que Zapatero dijo la verdad el lunes, el PSOE debe estar contento de que se siga investigando. Pero, naturalmente, si da carpetazo al proceso, sólo queda en buena lógica una conclusión.

Fuera de España ya se están sacando conclusiones. Si la propuesta de Zapatero al hilo de los atentados es una improbable «alianza de civilizaciones» en lo exterior y un singular pacto contra el terrorismo islámico en el interior sólo los analistas directamente a sueldo de Ferraz pueden ser benévolos. Los demás están siendo rigurosos. Sólo Zapatero puede impedir que la cosa vaya a peor.

Por Pascual Tamburri Bariain, 13 de diciembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.