Una fiesta “nacional” para Europa

Por Pascual Tamburri Bariain, 30 de diciembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.

El Tratado constitucional europeo, mal llamado Constitución, menciona en uno de sus artículos los símbolos de la Unión Europea. Que son, o se pretende que sean, los signos de identidad comunes a cientos de millones de europeos, de todos los países que se adhieran a la Unión. Junto a la bandera y el himno, los burócratas de Bruselas han elegido el 9 de mayo como día de Europa.

El PSOE propone que el 9 de mayo sea fiesta “nacional” en España como día de Europa. Pero la UE es mucho más o mucho menos que un Estado soberano, y hay mejores opciones para fomentar un europeísmo no demagógico.

El PSOE ha propuesto (http://www.elsemanaldigital.com/articulos.asp?idarticulo=24637) que, para reforzar el sentimiento europeísta de los españoles, se declare festivo ese día en España. Se trataría de dar a los ciudadanos un sentimiento de pertenencia a Europa, de manera que la Unión dejase de ser considerada algo frío y lejano. De alguna manera, la meta sería estimular un cierto “patriotismo constitucional” europeo.

La cuestión merece, al menos, una reflexión. Precisamente en un momento en que los símbolos de identidad comunes a toda España son considerados con sospecha y recelo, cuando se suprimen festividades tradicionales y se exhiben pudores insospechados, el PSOE reivindica signos de identidad de una realidad lejana y distante como es la UE. Una realidad que, además, según la misma letra del tratado que votaremos en febrero, está formada por los Estados-Nación; que es, por consiguiente, una adhesión de identidades, en la que nadie renuncia a ser lo que es.

Tal vez convenga aconsejar al PSOE el camino opuesto al que propone. Es decir, que para construir una UE sana y fuerte lo más adecuado puede ser precisamente restaurar los signos de identidad españoles, asumirlos sin complejos, de tal manera que los Españoles participen en la Unión como los demás ciudadanos, sin ser ni más ni menos que nadie. Y para eso nada mejor que, antes de dedicar esfuerzos al día nacional de Europa, preocuparse de ser nacional de España.

Otra cosa es, por lo demás, el acierto o desatino en la elección de la fecha en cuestión. Muchos días merecen la consideración de fecha “fundacional” de Europa, sobre todo si se quieren superar los reducidos límites burocráticos de la UE y se desea construir una verdadera Europa. En ese caso, mejor que el 9 de mayo, cabe recordar el 9 de noviembre que, con la caída del muro genocida de Berlín, permitió la reconciliación y la reunificación de los europeos.

Por Pascual Tamburri Bariain, 30 de diciembre de 2004.
Publicado en El Semanal Digital.