La negociación con ETA tiene un precio

Por Pascual Tamburri Bariain, 20 de marzo de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.

El PSOE sólo pide de Batasuna una condena verbal del terrorismo, sugiriendo que después «todo será posible». ¿Qué será posible para Zapatero y López? ¿Quién está «dialogando» con quién?

El Gobierno afirma que no se ha mantenido «ningún contacto con Batasuna». No obstante, las filtraciones desde medios etarras, fiables en este caso, evidencian un diálogo. Otra cosa es sobre qué se haya hablado, con quién y con qué límites. Pero se habla.

Y hablar, para el PSOE -más que para el Gobierno de España-, es del máximo interés político. El PSOE basa su estrategia en el desgaste continuo del Partido Popular. Las elecciones vascas no se han planificado en Ferraz pensando en el interés nacional ni en los riesgos del plan de Ibarretxe. Para Zapatero, y en consecuencia para López, lo esencial es rebasar al PP y debilitar el liderazgo de Rajoy. A cualquier precio, y si es posible recuperando la vieja alianza con el PNV. En ese sentido -pero no en un sentido de Estado- se entiende una cierta proximidad del PSE a Batasuna.

Zapatero sólo pide a Batasuna tres palabras, «condenamos el terrorismo». A cambio, sugiere sin disimulo que la democracia permite «dar muchos pasos más». ¿Cuáles son esos pasos? Porque el presidente del Gobierno de España, si lo es Rodríguez Zapatero, sabe que hay cosas imposibles. Imposible es cualquier fórmula de autodeterminación o de secesión si no se rompe antes la legalidad constitucional y la unidad nacional. Y en torno a ese imposible López está construyendo el nuevo socialismo vasco.

Patxi López ha levantado su proyecto político sobre la negación sistemática del planteado por Nicolás Redondo Terreros. López quiere poder, y renuncia a los principios. Es lógico, en el PSOE de Zapatero, actuar así. Si Batasuna se presenta finalmente a las elecciones se tratará de un éxito táctico de Zapatero, que podrá seguir hablando de diálogo; y de una baza más para López, que sólo así puede ver tambalearse la de otra manera segura mayoría absoluta del PNV y EA.

Lo que ni Zapatero ni López entienden es que el proyecto que une a todos los nacionalistas genera una solidaridad permanente. Tantos si Batasuna se presenta como si no el proyecto de secesión seguirá adelante. Y seguiría adelante incluso si hubiese que comprar a precio de presupuestos y de consejerías el apoyo del PSE o de parte del PSE. ¿Tiene un precio el patriotismo del PSE?

Fuera de este juego mezquino de diálogos, de negociaciones y de sutilezas han quedado sólo el PP y UA. Es decir, los únicos representantes de la España unida, constitucional y autonomista. Que sin embargo es la que Zapatero -como gobernante, y no como político- tiene el deber de defender. Sus contradicciones son cada día más evidentes.

Por Pascual Tamburri Bariain, 20 de marzo de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.