El “talante” de Camps, patrimonio del PP

Por Pascual Tamburri Bariain, 27 de marzo de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.

¿Qué piden los ciudadanos a sus gobernantes? Probablemente hoy cosas diferentes a las de hace unos años o unas décadas. Según todas las encuestas, las virtudes más consideradas son el cumplimiento de las promesas -el programa electoral explícito e implícito-, la honradez y la capacidad de escuchar, dialogar y ser escuchado. Puede gustar o no, pero en nuestra democracia, a estas alturas de 2005, es así.

Digo que puede gustar o no, fundamentalmente, porque en tiempos muy cercanos se apreciaban distintos elementos, o los mismos en diferente orden. Por ejemplo, José María Aznar alcanzó sus mayorías con una honradez indiscutible y con un programa desplegado con éxito y credibilidad, pero sin dar tanta importancia a las formas. Y un Zapatero muy suavecito en las formas, aunque sin programa viable y con un partido históricamente deshonesto, derrotó hace un año a Mariano Rajoy. Hicieron falta doscientos muertos, pero también pesó algo la cuestión del “talante”.

Ahora, un año después, en esto del “talante” hay quien puede darle lecciones al presidente del Gobierno de España. Francisco Camps tiene, según el CIS, la confianza del 51 por ciento de los valencianos, diez puntos por delante de los líderes autonómicos mejor situados, y precisamente, según las encuestas, por una combinación que la gente aprecia entre eficacia, honradez y “talante”. Es más: cuando faltan dos años para las elecciones autonómicas y municipales el PP valenciano ha mejorado seis puntos respecto a hace doce meses -cuando obtuvo mayoría absoluta-.

La cosa es interesante, sobre todo porque los valencianos, en la misma encuesta, colocan a Zapatero y su Gobierno veinte puntos por debajo, en un treinta por ciento que va a menos incluso. Y esto en la Comunidad más joven, dinámica y emergente de todo el país. El “talante”, a lo que parece, importa sólo si se une a más cosas.

Camps podría también dar lugar a una reflexión en su propia casa. Para llegar a esta situación no ha necesitado unirse al centro acomplejado, imitar a Gallardón o seguir la estela de Pimentel. Camps es un hombre del PP, del centroderecha español moderno en las formas y firme en los principios. El “talante” no es dar por buena la corrección política de las formas, sino conectar con la gente desde un partido abierto y vigoroso, ofreciendo sinceramente lo que los españoles piden y necesitan. Tal vez haya que escucharle para evitar interpretaciones erróneas de la situación actual.

Por Antonio Martín Beaumont y Pascual Tamburri Bariain

Por Pascual Tamburri Bariain, 27 de marzo de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.