ETA vuelve a ser un factor político

Por Pascual Tamburri Bariain, 27 de marzo de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.

Gracias a Zapatero, ETA vuelve a ser un factor político, como han demostrado los discursos del Aberri Eguna. Un retroceso de años en la política antiterrorista.

El Tribunal Supremo ha rechazado la lista de ETA-Batasuna para las próximas elecciones vascas. De hecho, esto no debería ser noticia, porque la aplicación de la Ley no debe serlo habitualmente; pero la actitud dubitativa del Gobierno y la división de pareceres en el mismo PSOE sobre la Ley de Partidos y sobre su actual oportunidad ha hecho que la normalidad jurídica y jurisdiccional parezca destacable.

De hecho, aún va a volver a serlo, ya que el recurso etarra al Tribunal Constitucional, unido al sesgo político evidente del alto tribunal, deja abiertos aún algunos resquicios a la duda. Sólo hay que esperar y desear que el TC se limite a cumplir con su deber. Pero la decisión del Supremo y la posición del Gobierno, vistos a la luz de lo que se ha dicho y no se ha dicho en el Aberri Eguna, en el domingo de Pascua que el nacionalismo reserva para su fiesta privativa, merecen un análisis cuidadoso.

¿Quién se beneficia de la ilegalización de la lista batasuna? Electoralmente, sin duda, el PNV y Aralar. Los votos huérfanos de ETA van a tener otras opciones independentistas, que con ellos alcanzarán la mayoría absoluta. De hecho, Ibarretxe podría llevar adelante su plan secesionista tanto con una lista etarra como sin ella, ya que se ha demostrado que puede contar con los votos de esos diputados si son necesarios; pero para el PNV resulta más cómodo tener los votos “en casa” que tener que negociarlos en cada caso.

¿Qué precio tiene que pagar Ibarretxe? Ante la opinión pública, debe mostrarse contrario a la ilegalización, como ya ha hecho. Ante los etarras, tiene que asumir claros compromisos programáticos y probablemente gestos en la formación de las listas, como probablemente está haciendo y va a hacer. No es verosímil, en cambio, que el PNV acepte irregularidades graves en estas elecciones del día 17, porque quiere ganarlas sin mácula, y porque se reserva para su famoso plebiscito todas las cartas de la ilegalidad.

¿Qué opina el partido de Zapatero? Patxi López está atrapado en una duda existencial. Para su propio plan -una versión del de Ibarretxe edulcorada sólo en las formas- habría sido mejor la presencia de la lista batasuna, con la posible consecuencia de un PNV con mayoría sólo relativa y teniendo que elegir entre el PSE y ETA. Pero en Ferraz han pensado, probablemente con razón, que esa hipótesis vasca no iba a compensar el desprestigio general del PSOE en el resto de España, y han optado por esta vía, aunque no todos con igual convicción.

La culpa de Zapatero, en este caso, no radica en lo que ha hecho o dejado de hacer, sino en la división que ha sembrado entre los defensores de España, y en la valoración meramente política de ETA que se ha extendido. ETA vuelve a ser un factor político, como han demostrado los discursos del Aberri Eguna, y eso es un retroceso de años en la política antiterrorista.

Por Pascual Tamburri Bariain, 27 de marzo de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.