El terrorismo pacífico, la verdadera amenaza

Por Pascual Tamburri Bariain, 1 de mayo de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.

El «federalismo asimétrico», que hermana a distintos grupos independentistas y a distintas facciones regionales del PSOE es una amenaza para la convivencia tan peligrosa como el terrorismo.

Circulan rumores confusos, contradictorios e intranquilizadores sobre las negociaciones o conversaciones entre el entorno del Gobierno (y del PSOE) y el mundo de ETA y Batasuna. La gente se pregunta por el alcance del cambio político en curso en el País Vasco, y parece que no faltan los motivos de inquietud. Los ciudadanos quieren respuestas.

Pero, pese a las apariencias, lo esencial del problema no está en el País Vasco. España entera, y no sólo los vascos, ha entrado en el callejón sin salida nacionalista, en el cual la inercia lleva a crear más diferencias de todo tipo entre los españoles. Y lo que ayer no era cierto puede serlo mañana, porque desde las instituciones se está dando lugar a reivindicaciones que llevarían necesariamente a la ruptura del país.

ETA sigue existiendo, y sus victorias políticas compensan sus derrotas policiales. Pero lo que ayer pudo parecer sólo un problema vasco, y sólo un problema terrorista, es hoy un desafío que se extiende a otras regiones y que lleva hacia un conflicto civil sin precedentes.

Nadie niega el principio constitucional de igualdad entre los españoles. Bien es cierto que igualdad no es necesariamente uniformidad, y que hay en algunos casos restos de ordenamientos históricos. Pero la ruptura de la Hacienda del Estado, como la de la Seguridad Social, hecha con cualquier pretexto, supondría una amenaza más grave para la vida del país que el peor atentado terrorista o que la más solemne declaración de independencia.

Hasta ahora ha preocupado esencialmente el nacionalismo vasco, ya que mataba a sus adversarios y además había definido un camino hacia la secesión. Pero los nacionalistas vascos ya no están solos en ese viaje, y de hecho han sido rebasados en algunos sentidos.

El «federalismo asimétrico», que como etiqueta política hermana a distintos grupos independentistas, como Esquerra Republicana de Catalunya, y a distintas facciones regionales del PSOE, como la encabezada por Pasqual Maragall, es una amenaza radical para la convivencia cívica. Lo ha dicho Manuel Fraga, pero la esencia de su análisis es compartida incluso por personajes tan lejanos de él como Alfonso Guerra.

La reforma del Estatuto catalán, unida a una reforma general y asimétrica de la financiación autonómica, constituye un auténtico «plan Maragall», de formas muy diferentes al de Ibarretxe, de ritmos distintos, pero de consecuencias similares. La meta es la misma, la ruptura moral y material de España. Y además no genera el mismo rechazo que el terrorismo nacionalista vasco; que de todas maneras sigue estando presente en todo el proceso, del que se beneficiará políticamente si no hay un golpe d etimón.

Por Pascual Tamburri Bariain, 1 de mayo de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.