El PSOE liquida el Pacto Antiterrorista

Por Pascual Tamburri Bariain, 2 de mayo de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.

Hablar con ETA, con Batasuna o con el PCTV de cualquier cosa que no sea la fecha de rendición de los terroristas es rendirse a éstos. El PSOE está dispuesto a todo por el poder.

Anteayer, domingo, primero de mayo, el ministro Jordi Sevilla excluía al Partido Comunista de las Tierras Vascas de las negociaciones para formar Gobierno por tener la «certeza moral de que eran ETA». Ayer, lunes, dos de mayo, Patxi López ha mostrado su talante abierto a «reunirse y hablar» con los representantes electos de la candidatura batasuna.

En estos dos hechos se resumen todas las contradicciones del PSOE. El Gobierno de Sevilla -el de Zapatero- sabe lo que todos los españoles saben: que ETA es Batasuna y que Batasuna está ahora representada por el PCTV-EHAK. Pero con un subterfugio infantil se niega a convertir esa certeza en actos. ETA es hoy legal porque Zapatero quiere que sea legal. Con esto se ha golpeado duramente la esencia del Pacto por las Libertades y contra el terrorismo, y la calidad de nuestra democracia ha retrocedido hasta los niveles de 1977.

Patxi López, amparado en Jesús Eguiguren, en Odón Elorza y probablemente más arriba, ha ido más allá. Hablar con ETA, con Batasuna o con el PCTV de cualquier cosa que no sea la fecha de rendición de los terroristas es rendirse a éstos. Supone liquidar radicalmente el Pacto, y anular una de las premisas de la Transición a la democracia: que el asesinato no tendría nunca más recompensas políticas.

El PSOE -porque los responsables de la actual deriva antidemocrática pertenecen al PSOE- actúa así por cálculo electoral, de partido, a corto plazo. Así lo hace Elorza, que desea ser alcalde de San Sebastián sin contar con el PP, al que debe hoy la alcaldía; así lo hace López, que quiere posiciones de poder y de influencia para los suyos, a cualquier precio; así lo hace Zapatero, que parece dispuesto a todo para permanecer en la Moncloa.

El PSOE ha abierto la caja de los truenos de la reforma constitucional y de la revisión de los Estatutos. Es un juego peligroso, pero hasta hoy parecía dentro de las formas democráticas. Aceptando las condiciones del nacionalismo y tolerando un interlocutor con las manos manchadas de sangre rompe con tres décadas de vida democrática española. Cosa que sólo el PP recuerda.

Por Pascual Tamburri Bariain, 2 de mayo de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.