Bono, ministro en la encrucijada

Por Pascual Tamburri Bariain, 3 de mayo de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.

Bono no es más que una pose, un ademán, un talante. En Estados Unidos ya han notado que el ministro de Defensa no ha podido ni querido corregir los errores diplomáticos y militares de Zapatero.

José Bono ha viajado a Estados Unidos. A nadie se oculta la necesidad para España de mantener buenas relaciones con la gran potencia de nuestro tiempo, y en especial la importancia de esas relaciones para el ministro de Defensa de un país que mantiene con Washington una alianza militar. Esta visita tiene lugar en el momento más frío de nuestras relaciones desde los años 40, y precisamente cuando España tiene una política de defensa especialmente errática.

Washington -con Bush o sin Bush- pide a sus aliados fiabilidad. Los cambios de opinión y las contradicciones son muy mal vistos, a la par de las traiciones, porque lo que está en juego son las vidas y los intereses norteamericanos. Es posible que pueda parecer ridículo a quienes nos gobiernan, pero así son los Estados Unidos. Un país capaz, por ejemplo, de seguir indignado con el desplante de José Luis Rodríguez Zapatero a la bandera de las barras y estrellas hace dos años; y perfectamente capaz de no olvidar los modos de nuestra retirada de Irak, y lo que ha venido después.

Bono tiene la difícil tarea de convencer a Donald Rumsfeld, y a George Bush a través de él, de que España sigue siendo de fiar. Es el ministro mejor valorado en Washington, lo que tampoco es demasiado. Y menos después de salidas de tono ininteligibles en América, como la peregrina idea de que Bono, ministro de Defensa, prefiera «morir antes que matar».

Así es difícil que nos entiendan. Y menos aún cuando mantenemos y reforzamos acuerdos de venta de armamento con Venezuela y Cuba. Esos contratos, que no solucionan para nada los problemas de nuestra industria, distan mucho de compensar lo que se perdió al huir de Mesopotamia y tienen la discutible virtud de irritar a Estados Unidos. No, es difícil que entiendan la España de Bono y Zapatero.

Bush y Rumsfeld entienden perfectamente, en cambio, a Mohamed VI. Marruecos quiere el Sahara y no renuncia al Gran Marruecos. Pide apoyo diplomático y material militar. Ofrece a cambio fiabilidad. Lógicamente, ante la incógnita española, Estados Unidos apuesta militarmente por Rabat. España no gana nada suministrando carros de combate estadounidenses directamente de nuestras unidades a las marroquíes; de hecho, lo único seguro es que una crisis similar a la de Perejil hoy no se resolvería como en 2002. El primero en denunciarlo ha sido Juan José Imbroda.

Bono tenía que elegir, y está eligiendo contra el interés nacional español, aunque intente vender imagen de lo contrario. Toda su palabrería zarzuelera de patriotismo huero vale muy poco frente a los hechos. Hechos: España tiene hoy alianzas menos seguras. Hechos: nuestros enemigos son más fuertes. Hechos: España sigue siendo objetivo del terrorismo musulmán, como demuestran las recientes revelaciones sobre Rota. Frente a todos esos hechos, Bono no es más que una pose, un ademán, un talante. El PP está siendo excesivamente benévolo con un ministro que, en definitiva, ha heredado y culminado lo peor de su política militar y ha acelerado nuestra debilidad en el mundo.

Por Pascual Tamburri Bariain, 3 de mayo de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.