El “diálogo” bien vale una Misa

Por Pascual Tamburri Bariain, 30 de mayo de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.

Para buscar apoyo social a la negociación todo parece valer. Por ejemplo, una manipulación de la homilía de monseñor Cañizares. Tal vez, al final, la Iglesia sea más importante que lo que ellos mismos estaban dispuestos a reconocer.

Según la prensa polanquista del lunes 30 de mayo, el vicepresidente de la Conferencia Episcopal don Antonio Cañizares, y el obispo de San Sebastián don Juan María Uriarte, habrían apoyado la posibilidad de que el Gobierno español entablase un diálogo con ETA.

El supuesto pronunciamiento de los dos prelados habría tenido una extraordinaria importancia, considerando ante todo las pésimas relaciones entre el Gobierno socialista y la Jerarquía católica. Y más que en el caso de Uriarte -de opiniones públicamente favorables al nacionalismo, y confusamente mezclado en la tregua trampa de 1998- la sorpresa habría saltado por el perfil de monseñor Cañizares, primado de España y supuestamente “conservador”.

Sin embargo, el verdadero escándalo radica en que Cañizares no es partidario de la negociación, y que su llamamiento para pedir la unidad de todos frente al terrorismo, “que nunca más ese flagelo golpee las tierras de España o cualquier otro lugar”, ha sido manipulado para favorecer las tesis de Zapatero. Dando además la impresión de una toma de postura que, lejos de haberse producido, ha sido desmentida por la Iglesia.

En un breve comunicado de prensa, el Arzobispado de Toledo desmintió ayer las informaciones difundidas respecto a un supuesto apoyo al diálogo con ETA del arzobispo de Toledo. De hecho, el grupo PRISA -de donde partió inicialmente la interpretación, que ocupó ayer una página en “El País”- habría tergiversado una cita de un texto de Juan Pablo II en su mensaje para el 1 de enero de 2004 con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz. Precisamente para poner en boca del arzobispo y del difunto Papa una intención que nunca tuvieron.

Realmente, es normal que un eclesiástico católico pida a Dios que aliente “las iniciativas de diálogo y reconciliación, y que ayude a comprender que la única vía para construir la paz es huir horrorizados del mal”. Esto no es diálogo, sino una condena explícita del mal y de las concesiones al mal. Y el vaticano ha definido expresamente el terrorismo como un mal sin excusa ni pretexto.

Este intento, bastante burdo, revela las preocupaciones del entorno de José Luis Rodríguez Zapatero. La sociedad española quiere el fin de ETA, pero no que se hagan concesiones a los terroristas. Para dar la imagen de un apoyo social a la negociación, que no existe, todo parece valer. Vale, por ejemplo, que los medios de Polanco conviertan el agua en vino y saquen un inesperado partido de la homilía episcopal del Corpus Christi. Algo por lo demás curioso, en un Gobierno laicista y anticatólico. Tal vez, al final, la Iglesia sea más importante que lo que ellos mismos estaban dispuestos a reconocer.

Por Pascual Tamburri Bariain, 30 de mayo de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.