Zapatero ha hecho un milagro

Por Pascual Tamburri Bariain, 7 de junio de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.

España ha cambiado. Como anunció Alfonso Guerra en 1982, no es fácil reconocerla. Pero no estoy seguro de que los cambios del último año sean todos del agrado del prócer sevillano, ni tampoco del aprendiz de brujo leonés.

José Luis Rodríguez Zapatero, en algo más de un año, ha obrado un prodigio, algo no visto en muchas décadas, que si no estuviese dentro de lo humanamente posible sería un milagro. La derecha española no estaba muerta, es verdad, pero sus signos aparentes de vida eran los de un cadáver. Movilización electoral, la justa, y además mercenaria; movilización social, marginal; movilización cultural, ninguna. Y después llegó Zapatero: «Levántate y anda». Y ha empezado a andar.

El sábado 4 la derecha española se sorprendió a sí misma caminando con las víctimas del terrorismo. «Pero ¿estamos vivos?» Y resultó que sí, que vivían, y que les dejaron la calle libre, y que el mundo no se vino abajo. Había habido antes signos de vida, pero aquella manifestación marcará un antes y un después.

Pudo parecer algo aislado. Al fin y al cabo, hasta los niños mejor educados hacen de vez en cuando una travesura. Podía esperarse que la derecha sociológica española, una vez desahogada su rabia, volviese para muchos años a su casa y dejase la calle, la sociedad y la cultura a la izquierda. Cabía la ilusión de un retorno a la corrección política. Pero Zapatero obra maravillas: ha conseguido que de verdad sus peores rivales echen a andar.

La manifestación de ayer, 18 de junio, ni la del pasado 11 en Salamanca, no fueron ni tan masivas ni tan triunfales como la del día 4. Pero en las calles de Madrid se demostró que hay cientos de miles de españoles dispuestos a recordar a este Gobierno que cada paso que dé en falso, en temas esenciales, no sólo va a tener una respuesta política, a cargo del correspondiente partido o partidos: tendrá un coste social, aún menos grato de pagar para un Gobierno que sabe perfectamente que falsificó la voluntad popular a la sombra de sus pancartas y de sus medios de comunicación.

Gracias a Zapatero, ya no tienen miedo de salir a la calle a decir lo que piensan. Ya no son españoles rumiando su enfado, sino españoles que trabajan por sus ideas. Y esto, entre otras cosas, es un gran bien para la democracia, y un gran mal para la izquierda, acostumbrada a décadas de una derecha servil que no debe renacer jamás.

Por Pascual Tamburri Bariain, 7 de junio de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.