Por qué el PSOE nunca podrá acusar de corrupción al PP

Por Pascual Tamburri Bariain, 8 de septiembre de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.

Decíamos hace algo más de un mes que un lamentable escándalo (http://www.elsemanaldigital.com/articulos.asp?idarticulo=34944) relacionado con el mal uso de fondos públicos estaba salpicando a la Fundación Humanismo y Democracia. La institución democristiana, a través de Ricardo De León, José Luis Alli, Luis Ciriza, la Fundación Española de Estudios Sociales y Sanitarios y la Fundación Española de la Tercera Edad ha sido acusada de graves irregularidades que se depuran administrativamente en Navarra, de momento.

La pasada semana el Gobierno de Navarra a través de su consejero de Bienestar Social, José Ignacio Palacios, dio un ejemplo de gestión. En otros lugares y momentos los superiores de los supuestos malversadores han cerrado un ojo, o los dos, y se han hecho de alguna manera se han hecho cómplices. No es el caso de Palacios ni de Unión del Pueblo Navarro; con los datos aportados por el político ante el Parlamento de Navarra se ha demostrado una voluntad de conocer la verdad hasta sus últimas consecuencias con la que nadie puede competir.

El asunto es de gravedad nacional. El PSOE ha pretendido acusar al Partido Popular de financiación ilegal a través de estas operaciones discutidas de Humanismo y Democracia. Y si bien es evidente que dicha fundación no es el PP ni es del PP, sí es verdad que acoge una pequeña pero extrañamente poderosa familia ideológica en el seno del gran partido de la derecha, y también de UPN. El PP no era conocedor de la situación ni en ningún caso pudo beneficiarse de ella, pero la naturaleza de los representantes de la fundación presentaba un flanco aparentemente débil ante los socialistas.

Palacios ha explicado brillantemente que ha de presumirse la inocencia, que aun en caso de responsabilidad esta sería de las personas físicas y jurídicas y no de los aprtidos y que en todo caso el centro derecha español -a través del PP, de UPN y del Gobierno navarro- ha sido el iniciador de la investigación.

No se ha visto aún en este caso, ni en ningún otro, un PSOE capaz de denunciar seriamente irregularidades de este tipo en el PP. Más aún: para vergüenza del PSOE, el consejero Palacios reveló públicamente que las primeras subvenciones navarras a Humanismo y Democracia las concedió precisamente un socialista, formando parte del aquel malhadado Gobierno foral tripartito que incluía a los independentistas vascos.

Los datos son así. El Consejero socialista de Bienestar Social y su Director General de Bienestar Social iniciaron en 1996 la financiación que hoy su partido señala como ilegal; otras fundaciones del centro derecha no fueron tan afortunadas, pero ya se ve que los democristianos habían sabido abrirse camino. Y la cosa es muy notable, porque esa subvención se publicó dos días después de que el presidente socialista de Navarra, Javier Otano, hubiese tenido que dimitir por un caso de financiación ilegal del PSOE. El dinero aún no ha aparecido; pero quien era entonces consejero -Fernando Puras- es hoy portavoz de la oposición, y se le vio lívido ante las detalladas explicaciones de Palacios, y quien era director general -Alfonso Zuazu- es socio del anterior en un conocido despacho profesional.

La historia del cazador cazado. Lo que el PSOE quiso convertir en escándalo contra UPN y el PP ha servido para recordar mejor cómo gestionaba el PSOE el dinero público, y desde luego para deslindar perfectamente las responsabilidades particulares de las de los partidos del centro derecha. Suponiendo la inocencia de todos, el asunto es grave en sí mismo, porque la derecha española tiene históricamente sobre la izquierda una gran ventaja en su honestidad. Los «cien años de honradez» nunca existieron. Los herederos de Roldán están donde están, y no es bueno reducir las distancias morales. Caiga quien caiga.

Por Pascual Tamburri Bariain, 8 de septiembre de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.