Una señal clara desde una Alemania sin rumbo

Por Pascual Tamburri Bariain, 19 de septiembre de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.

En Alemania bajan los partidos que se presentaban con complejos de identidad, baja el partido socialista de Schröder y el centro derecha de Merkel. Pero suben o se sostienen los partidos con convicciones firmes y sin complejos.

La coalición de centro y derecha CDU-CSU, con Angela Merkel como candidata a la Cancillería, ha vencido las elecciones legislativas celebradas ayer en Alemania. Con la derrota de los socialistas de Gerhard Schroeder cae uno más de los referentes exteriores de José Luis Rodríguez Zapatero, que está cada vez más aislado en Europa y en el mundo. No se trata ya de ver cómo el “eje” París Berlín despreció a los vencedores del 14-M, sino de comprobar cómo el equilibrio de fuerzas en Europa ha cambiado en los últimos tiempos.

Pero la lección alemana es aún más notable de lo esperado. Angela Merkel, pese a vencer, obtiene menos votos y menos escaños de los necesarios para gobernar -incluso de los precisos para gobernar con la anunciada coalición del Partido Liberal de Guido Westerwelle-, y en particular tiene unos resultados muy inferiores a los de las primeras encuestas y notablemente más bajos que los que consiguió el anterior candidato derechista a la Cancillería, el bávaro Edmund Stoiber.

En realidad, en Alemania suben o se sostienen los partidos con unas convicciones firmes y expuestas sin complejos. Crece la extrema izquierda agrupada en torno al socialista disidente Oskar Lafontaine y a los comunistas del Este de Gregor Gysi. Crecen o al menos se mantienen los Verdes de Joschka Fischer. Se afirman claramente, siendo en realidad los vencedores morales, los liberales del FPD. Y disminuyen en cambio el partido socialista, que ha presidido la mayor crisis económica y social de la Alemania moderna, y la CDU que adoptó sin demasiado entusiasmo un programa liberal en el que la gente no parece haber creído. Y quien quiso una solución puramente liberal votó a los liberales, que en todo caso Merkel había anunciado como sus seguros socios de gobierno.

En Alemania se abre una situación sin precedentes cercanos. Cinco fuerzas parlamentarias son incapaces de articular una mayoría absoluta. Todos excluyen una “gran coalición”. Casi todos excluyen una participación comunista en el Gobierno. Los liberales no estaban dispuestos a gobernar con Schröder. Y aunque surgirá necesariamente una solución institucional -la Constitución de 1949 no es la de Weimar- a la crisis económica se une una crisis política.

La izquierda ha aprendido que, gracias al populismo del Canciller saliente, es capaz de conseguir votos pese a una política ruinosa. Y que las fuerzas más radicales encuentran votantes en los momentos de crisis. Si sus propuestas son escuchadas por el futuro Gobierno Alemania -salvo por su enorme fuerza- corre el riesgo de seguir el rumbo errático de la España de Zapatero.

Pero la verdadera lección está en la derecha. Merkel fue presentada como candidata porque Stoiber tenía para los asesores de imagen una imagen demasiado cercana al alma patriótica, derechista y social de la Alemania profunda, que desea buen gobierno y bienestar antes que prejuicios ideológicos. Los técnicos convencieron a todos de que una solución más “centrist”a y liberal sería preferible. El resultado es el que se ha visto, excepto -significativamente- en Baviera, donde el propio Stoiber y su CSU consiguen una vez más un resultado excelente que Merkel no logra en otros lugares. La lección para otros países, ante futuras decisiones electorales, resulta evidente.

Por Pascual Tamburri Bariain, 19 de septiembre de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.