Las víctimas obstaculizan el «diálogo» con ETA

Por Pascual Tamburri Bariain, 12 de octubre de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.

El Gobierno de Zapatero ha intentado silenciar a las víctimas, pero se encuentra con una respuesta social que dificulta la ansiada «tregua».

Hoy miércoles la «Caravana contra el Olvido» realiza su homenaje a las víctimas del terrorismo en el cementerio de Sevilla. La Asociación de Víctimas del Terrorismo realiza así su particular celebración de la Fiesta Nacional, tras su triunfal paso por Santander, Santiago de Compostela, Salamanca y Badajoz. No sólo las autoridades han acogido a los representantes de los muertos, heridos, exiliados, chantajeados y sus familias. La marcha ha mostrado el sentimiento de la sociedad española en si conjunto.

Es un éxito personal del presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha tratado de silenciar su voz, primero dividiendo a las víctimas a través de Pilar Manjón, después imponiéndoles un corsé institucional politizado y sectario con Gregorio Peces-Barba, más tarde fomentando en su seno descontentos y escisiones, y por último negándoles el pan y la sal en las magras subvenciones del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de Jesús Caldera. Todas estas operaciones han fracasado, y Alcaraz no sólo mantiene unidas a las víctimas en su lucha con el terrorismo, sino que sintoniza perfectamente con una amplia mayoría de españoles.

La AVT seguirá su marcha en los próximos días por Ciudad Real y Murcia, para terminar el sábado 15 en Madrid, con una misa en la catedral de La Almudena a las 18 horas. Un autobús habrá recorrido así siete ciudades españolas llevando el recuerdo de sus familiares a las víctimas, y mostrando a las claras que ni el olvido es posible ni se puede menospreciar el sacrificio de quienes murieron por cálculos partidistas.

Una situación límite

Zapatero se encuentra en una posición de debilidad: acosado en todos los frentes, agobiado por las encuestas, sólo una tregua de ETA puede salvarle de un Partido Popular que con Mariano Rajoy le ha tomado la medida y de un PSOE que cada vez más muestra en público su enfado con su líder. José Bono, Francisco Vázquez o Juan Carlos Rodríguez Ibarra están, a pesar del «desliz» del primero el pasado cuatro de junio en la manifestación de la AVT contra la negociación, más con las víctimas que con los terroristas.

Las cosas han cambiado desde el cuatro de junio. Zapatero asume que no puede precipitarse porque ni la AVT ni el PP lo tolerarán, Pero al mismo tiempo su debilidad eleva el precio de la tregua: Josu Ternera y sus colegas en la negociación saben que Zapatero depende de la actitud de ETA, y «exprimirán el limón», es decir que tardarán en manifestarse y sólo lo harán con plenas garantías del presidente del Gobierno. Es un círculo vicioso, porque si Zapatero da esas garantías empeorará aún más su posición. Algunos sólo esperan ya «una campanada».

Sólo las víctimas -aparte del PP- se interponen entre Zapatero y sus objetivos políticos a corto plazo. Zapatero contaba con los deseos de paz de los españoles, pero ignoraba la capacidad de las víctimas de obtener apoyo en su petición de justicia. «Alcaraz es uno de los hombres más odiados en La Moncloa».

El lazo blanco, «último cartucho»

En la AVT este otoño ha empezado con la idea de «Quemar el último cartucho». Los más pesimistas creían que el ninguneo en las subvenciones más la probable popularidad de una tregua privaría a las víctimas de voz autorizada en la vida pública española. Alcaraz, lejos de amilanarse, ha emprendido una ofensiva hasta ahora exitosa. El «lazo blanco» de solidaridad con las víctimas sigue avanzando.

Caldera intentó hace pocas semanas ahogar económicamente a la AVT, privándole de los casi 400.000 euros que les corresponderían dentro de los fines sociales del IRPF. El intento socialista ha tenido los resultados contrarios: la COPE ha recaudado ya una cifra equivalente, y además distintos Ayuntamientos y Comunidades Autónomas han abierto nuevas líneas de financiación. Así que ni la AVT debe preocuparse de ese problema ni el PSOE puede darse por satisfecho. Caldera, duramente criticado en su tierra salmantina, ha cometido un error político que lastrará su carrera.

Y la explotación partidista de las ansias de paz de los españoles no ha sido posible. Pasqual Maragall ha puesto crudamente la cuestión nacional ante los ojos de todos los españoles, y éste no es el clima más adecuado para que la opinión pública -eran cálculos de Zapatero- favorezca negociaciones con ETA, una amnistía o concesiones al nacionalismo vasco.

Las movilizaciones no hacen más que empezar

Alcaraz, crecido por la respuesta y en un ambiente que «no se esperaba tan favorable», ha anunciado nuevas movilizaciones. Tendrá lugar un encierro en una iglesia de Madrid. Y si Zapatero persiste en sus contactos con ETA «no se descarta una nueva convocatoria» similar a la del pasado mes de junio en Madrid, donde a pesar de la polémica en torno a las cifras se vieron masas humanas congregadas contra el terrorismo como el PSOE no las ha tenido ni en tiempos de Felipe González. Por cierto, ni en la cuestión terrorista ni en la nacionalista González y Zapatero van de acuerdo.

Las víctimas preocupan al Gobierno … y a los nacionalistas

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) se fundó en 1981, tras el año más sangriento de ETA, y tiene desde su origen tanto finalidades asistenciales -sustituyendo en su momento la inacción del Estado- como simbólicas -recordando siempre que las víctimas «no murieron en vano». En el País Vasco las víctimas son oficialmente ignoradas, y el Gobierno Zapatero parece tentado de seguir el ejemplo de Juan José Ibarretxe.

Según Alcaraz, «muchas víctimas tienen que llevar una vida en el anonimato, incluso ocultando a sus vecinos por qué fue asesinado su padre». Y en efecto la democracia española falla si «ni siquiera las víctimas podemos realizar homenajes en el País Vasco para evitar que esas familias estén el objetivo de quienes cada día son más fuertes». ETA sigue condicionando las conciencias, pero aún más el nacionalismo. Desde tiempos de Carlos Garaikoetxea los nacionalistas vascos «no terroristas» han incluido a las víctimas entre sus adversarios políticos porque son «un obstáculo en el camino de la negociación». Y la negociación es la meta común del nacionalismo, ahora mismo.

Los personajes a los que se echa en falta

Alcaraz ha tenido palabras contundentes en los últimos días para quienes han llamado «macabra» a la Caravana contra el Olvido organizada por su asociación. Y es que no hay que olvidar que el escritor Fernando Savater, durante la segunda legislatura Aznar y especialmente mientras duró la fortuna política de Nicolás Redondo Terreros, fue uno de los aparentes bastiones de lo que se dio en llamar «constitucionalismo». Savater estuvo entonces muy cercano a las víctimas, pero ahora destila de nuevo su «progresismo» desde las páginas de «El País». Don Jesús de Polanco paga, y Savater calla lo que antes denunciaba. En la AVT, sin embargo, los más veteranos «nunca se fiaron totalmente de él», porque atacaba «mercenariamente» al nacionalismo no por ser mentiroso y asesino, sino por defender una identidad comunitaria. Y cientos de víctimas han muerto por defender la nación española. No es lo mismo, y se intuía.

De los prebendados de José María Aznar a los de José Luis Rodríguez Zapatero. Porque otra ausencia notable en el apoyo a las víctimas es, quién lo iba a decir, el Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo. Y es que Gregorio Peces Barba ha resultado ser un delegado del Gobierno para apagar la voz de las víctimas. Tras su intento de dividir la AVT y de enfrentarla con la pequeña asociación de Pilar Manjón, el rector de la Universidad Carlos III se ha descolgado con reiteradas declaraciones asumiendo concesiones a los presos de ETA con delitos de sangre en la negociación con la banda. Algo que las víctimas no pueden aceptar y que está en la raíz de su rebelión; pero tampoco es cosa de olvidar que Peces Barba fue en su juventud abogado de terroristas, de etarras asesinos. Y esto, al menos las víctimas de mayor edad, tampoco lo habían olvidado. Peces Barba prepara el terreno para una amnistía general, que en la Transición se proclamó que nunca se repetiría, que ETA pone como condición desde la alternativa KAS y que ni la AVT ni el Partido Popular están dispuestos a aceptar en ningún caso.

Por Pascual Tamburri Bariain, 12 de octubre de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.