Maragall y el Estatuto hacen que Zapatero se tambalee

Por Pascual Tamburri Bariain, 18 de octubre de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.

Maragall renuncia de momento a cambiar de Gobierno, pero Zapatero no renuncia ni a apoyarle ni a la reforma constitucional encubierta en el Estatuto. Y todos olvidan los problemas reales de los catalanes.

Pasqual Maragall ha aplazado su crisis de Gobierno demostrando que no controla ya ni el PSC ni la misma coalición de partidos -ERC, IC-EV- que le ha llevado al Gobierno. La inestabilidad del Ejecutivo autonómico catalán sería motivo más que suficiente para la dimisión y para una moción de confianza o de censura en una democracia avanzada. Maragall no se preocupa por la calidad de la democracia en su región.

Pasqual Maragall lanzó su promesa de reforma del Estatuto como idea aglutinante de la coalición tras unas elecciones que no ganó. El hoy presidente de la Generalitat estaba entonces amparado por la promesa de José Luis Rodríguez Zapatero de que el PSOE apoyaría en Madrid lo que el PSC acordase en Cataluña, y con la secreta confianza en una victoria del Partido Popular en 2004. Pero tras el 14 de marzo Zapatero preside el Gobierno, tiene una promesa que cumplir y no se puede echar la culpa de nada al PP. Así que Maragall arrastra a Zapatero en su inestabilidad.

Maragall ha demostrado, como político, que sólo es capaz de llegar a acuerdos quedando como símbolo de pactos que otros hacen. No ha pilotado la reforma del Estatuto y no es capaz de dirigir coherentemente su Gobierno. El primer perjudicado es Zapatero, pero los más afectados son los ciudadanos de Cataluña, que quieren un Gobierno que resuelva problemas en vez de crearlos.

Maragall sigue siendo hoy presidente porque su debilidad conviene a Artur Mas y a Josep-Lluís Carod-Rovira. Si éstos quisiesen presentar una moción de censura, Cataluña podría tener un Gobierno abiertamente nacionalista. Pero los nacionalistas prefieren que sea un socialista, y a ser posible Maragall, quien exija a Zapatero el cumplimiento de una promesa imprudente. Al menos de momento, ya que no es seguro siquiera que Cataluña tenga un Gobierno, ni que lo presida Maragall, cuando el proyecto de Estatuto se debata en las Cortes de España.

Allí, en las Cortes, el PSOE ha impuesto la reforma del Estatuto catalán se considere Ley Orgánica de reforma estutaria y no como reforma constitucional, tal como pedía el PP. Es el resentimiento contra Mariano Rajoy y los suyos lo que mantiene unida la coalición de Maragall y de Zapatero, y aunque el PP ya ha pedido la dimisión de Maragall por su evidente debilidad no parece que se le vaya a hacer caso. Pero ni los catalanes merecen un Gobierno así ni los españoles están satisfechos con la gestión del problema catalán con Zapatero y su equipo.

Por Pascual Tamburri Bariain, 18 de octubre de 2005.
Publicado en El Semanal Digital.